Por; Francisco Hervás Maldonado,
Coronel Médico (r) y amante de la Justicia y de la Paz.
En España no hay justicia y llevamos casi 50 años sin ella. El 14 de Julio de 1986, un autobús con jóvenes Guardias Civiles (entre 18 y 25 años), en la madrileña plaza de la República Dominicana, sufrió un violento atentado de ETA, con el resultado de 12 muertos y 62 heridos. Eran todos ellos alumnos en prácticas de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Poco después fueron detenidos los culpables, entre los que se encontraban Antonio Troitiño e Iñaki De Juana Chaos. Al primero se le condenó a unos 2700 años de prisión; pero en el 2011 ya estaba en la calle y ahí sigue, cachondeándose de la Justicia de España. Peor fue lo del sinvergüenza de Iñaki De Juana, condenado a 3.000 años de cárcel y fuera de ella y huido –en busca y captura– desde el año 2008. Para perpetrar el atentado, utilizaron una furgoneta bomba con 35 kilogramos de Goma 2.
De Juana y Troitiño, con el alias de “Miguel Ángel”, fueron detenidos el 16 de enero de 1987, junto con Cristina Arrizabalaga, María Teresa Rojo, Esteban Nieto, Inés del Río e Inmaculada Noble, en un piso de la calle Río Ulla de Madrid. Troitiño volvió a ser detenido en Londres en 2012 y 2014, por integrarse nuevamente en ETA y presentar una documentación falsa. Murió en Irún en 2021, como consecuencia de un cáncer, a los 64 años, al concederle la libertad provisional debido a su enfermedad. De Juana tiene 69 años (nació el 21 de septiembre de 1955) en la actualidad, huyó en el 2008 y actualmente regenta una licorería llamada Jock’s, en la localidad venezolana de Chichiriviche, donde reside, estando aún en busca y captura.

Todos los demás detenidos recibieron también altas condenas, que tampoco se cumplieron debidamente en la mayoría de los casos. ¿Verdad, señor ex-presidente Rodríguez Zapatero? En su mandato se pactó la eliminación de ETA, cosa que todavía no ha sucedido. Simplemente están a la espera, bajo el mandato de su brazo político: Bildu. Porque una cosa es perdonar y otra bajarse los pantalones, como ha hecho el Sanchismo/Zapaterismo, que tienen de socialistas lo que tenía Hugo Chávez y tiene hoy Nicolás Maduro. O sea, nada. Simplemente son dictadores y no otra cosa, con el único objetivo de enriquecerse con el trabajo e impuestos a los demás. Este país sigue siendo un escándalo, como en la primera y en la segunda república de España. Roban los políticos, los sindicatos, los periodistas de determinados medios, los directivos de Correos, Renfe, Telefónica, AEMET, etc.

Esta nación nuestra es un escándalo, además desorganizado, lleno de leyes injustas (y eso viene de antiguo: la ley electoral, por ejemplo), vendido a Marruecos y otros países musulmanes, sin un ejército organizado adecuadamente, con un rey que ya ni manda ni gobierna, pero cobra. En fin, a uno le dan ganas de irse a vivir a otro país. Pero… ¿a dónde, si ninguno funciona como debe de ser? Francia está dominada por el islam, como también Alemania, Holanda, Bélgica, Reino Unido de Gran Bretaña (el alcalde de Londres, por ejemplo, es musulmán), Rusia (con el dictador Putin), EEUU, con el psicópata Trump, de quien hasta su madre decía: “mi hijo no vale para la política”, etc. Realmente, el país que más me gusta es China, porque aunque dicen que es comunista, tiene la economía más floreciente del mundo y les caen gordos nuestros políticos. Allí, al que roba se lo cepillan primero y luego preguntan. Tiene el mayor porcentaje de multimillonarios del mundo, permiten ya la religión católica (hubo un acuerdo con el Vaticano), pero vigilan al islam con mucho celo. Su arquitectura, música, escultura, etc., son geniales. Eso sí, dicen que son comunistas, pero no se lo creen ni ellos y sé muy bien lo que digo.
Hay otro país que me encanta: Italia. Especialmente desde que lo dirige la Meloni, que cada vez me resulta más simpática y sensata.
En fin, que llevamos a nuestros héroes, asesinados por la chusma canalla de ETA, en el corazón. Rezamos por ellos y también les encomendamos a España; que intercedan por nosotros desde el Cielo, que falta nos hace.

