Por; José Luis Borrero González. 


 

  La historia no se construye con propaganda, ni con eslóganes institucionales, ni con aniversarios inventados. La historia se prueba con documentos oficiales, órdenes ministeriales, escalafones, despliegues territoriales y presupuestos públicos.

En este sentido, la Orden del ministerio de la Gobernación de 13 de febrero de 1850, fija el máximo de fuerza de la Guardia Civil en cada capital de provincia del Reino, constituye una prueba irrefutable de algo esencial: la Guardia Civil era en 1850 una institución estatal plenamente estructurada, territorialmente desplegada y normativamente organizada.

En 1850, la Guardia Civil contaba con 7.000 efectivos, cifra extraordinaria para la España del siglo XIX. De ellos, el ministerio ordena que se desplieguen:

  • 1.005 guardias de infantería en las capitales de provincia.
  • 448 guardias de caballería en las capitales de provincia.
  • El resto, hasta completar los 5.547, en el resto del territorio nacional.

No estamos ante una ocurrencia administrativa. Estamos ante un modelo policial territorialmente concebido, jurídicamente ordenado y operativamente distribuido, con criterios estratégicos definidos por el Estado.

Esta orden ministerial demuestra tres cosas fundamentales:

  1. Existía una cadena de mando nacional y una planificación centralizada.
  2. Existía una estructura territorial jerarquizada y coherente.
  3. Existía una política pública de seguridad documentada, cuantificada y ejecutada.

Eso es un cuerpo policial del Estado.

La Policía Nacional contemporánea sostiene que su origen se remonta a la Policía General del Reino de 1824, creada bajo Fernando VII. Pero omite sistemáticamente un dato fundamental:

“La Policía General del Reino fue suprimida por inutilidad el 4 de octubre de 1835”.

La supresión no fue simbólica ni nominal. Fue real, administrativa y funcional. El Estado español reconoció oficialmente que aquel organismo era ineficaz, costoso y disfuncional.

Si la Policía Nacional fue una institución estructural desde 1824, cabe formular preguntas historiográficamente obligatorias:

  1. ¿Puede la Policía Nacional mostrar una orden ministerial de 1850 que fije su despliegue en capitales de provincia?
  2. ¿Puede mostrar un escalafón nacional de personal en 1850?
  3. ¿Puede mostrar cuántos efectivos tenía en capitales y en el resto del territorio?
  4. ¿Puede mostrar presupuestos, academias, reglamentos operativos o direcciones generales continuadas?

La respuesta es conocida: no puede, porque no existen.

La ausencia de documentación no es un problema menor. En historia institucional, lo que no está documentado no existe.

En 1850, la Guardia Civil no era una promesa. Era la columna vertebral del orden público del Estado liberal español.

Que en el 2024 se celebrara un supuesto bicentenario de la Policía Nacional, con gasto público, propaganda institucional y legitimación académica acrítica, constituye uno de los mayores fraudes historiográficos de la España contemporánea.

No se puede construir una continuidad institucional sobre:

  • Un organismo suprimido por inutilidad.
  • Un vacío documental de décadas.
  • Una reconstrucción retroactiva sin base normativa.

Esto no es historiografía. Esto es ingeniería política de la memoria institucional.

Resulta aún más grave que miles de policías crean sinceramente esta ficción histórica. El ideólogo del falso bicentenario, el inspector jefe jubilado Martín Turrado Vidal, ha logrado algo insólito: crear una identidad corporativa basada en una genealogía ficticia.

La pregunta no es retorica:

¿Cómo puede un cuerpo policial aceptar sin crítica una narrativa sin pruebas documentales?

La Orden del ministerio de la Gobernación de 13 de febrero de 1850 es un documento devastador para la narrativa del falso bicentenario. No porque glorifique a la Guardia Civil, sino porque demuestra cómo se construye una institución real:

  • Con órdenes ministeriales, despliegue territorial, escalafones, presupuestos y con continuidad normativa.

La historia institucional no admite marketing retrospectivo. Las instituciones no nacen en discursos conmemorativos, sino en documentos oficiales, reglamentos y despliegues reales.

En 1850, la Guardia Civil era un cuerpo de Estado, la Policía no lo era, porque no existía.

Y ningún bicentenario inventado, puede cambiar eso.

Benemérita al día - Periódico Digital
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