
Hace diez años, el 12 de octubre de 2008, cuando celebrabamos el XX Aniversario de la primera promoción de mujeres de la Guardia Civil recibieron una distinción por sus veinte años de servicio, hoy en el que es su XXX Aniversario, hemos decidido honrar desde Benemérita al Día a todas las mujeres que hoy forman una parte importante del Cuerpo, trayendo a nuestra páginas su trayectoria, su pasado, su presente y su futuro, y recuperando todas las noticias que a lo largo de estos 30 años se han ido publicando sobre su labor.
La primera promoción de mujeres de la Guardia Civil recibió ayer una distinción por su veinte aniversario
12.10.08 – M. V. COBO
Mª Carmen, Inés, Mª Ángeles y Nuria bromeaban diciendo que les habían dado un premio «por viejas». Pero en realidad se lo habían dado por valientes. Estas cuatro mujeres son parte de la primera promoción femenina de agentes de la Guardia Civil, que ha cumplido veinte años ya de servicio. Como ellas, otras 194 mujeres salieron de la academia en aquel 1987. A ellas les tocó vivir unos años duros, pero su estela ha allanado el camino de las miles de mujeres que ahora forman parte del cuerpo, que ayer celebró la festividad de su patrona, la Virgen del Pilar.
Si hubo protagonistas en los actos de celebración de ayer -además del viento, que se llevó la carpa y los dejó sin fiesta- fueron los agentes de la Policía Judicial, a los que se dedicó el acto, y estas cuatro mujeres. La labor de los ‘CSI’ granadinos quedó de relieve con un vídeo en el que se explicaba el nacimiento de esta unidad y su trabajo especializado. Algunos de sus miembros también recibieron distinciones por una importante operación contra el tráfico de drogas que se saldó con 18 detenidos.
Las cuatro ‘pioneras’ también se llevaron distinción, que les sirvió para recordar esos días en la academia de Baeza. «Cuando llegamos, no había nada para nosotras. Muchos baños sólo tenían urinarios», decía una de ellas, aunque aclaraban que tardaron poco en adaptarlos para ellas. «Y la ropa interior nos la lavábamos a mano para no ponerlo con el resto de las prendas».
Estas mujeres y sus compañeras -entraron 200 por 4.500 varones- pronto demostraron su valía. Aunque les hicieran completar la pista americana, «que no la tenían que hacer los chicos». Recuerdan que entre sus compañeros nunca vieron discriminación. Los «roces» se producían con los de otra generación.
El uniforme fue otro de los quebraderos de cabeza los primeros años. «Para nosotras solo había falda, camisa y tacones. Para vernos bonitas, pero eso no te servía para trabajar». Y si había anécdotas, se producían con los ciudadanos. Sobre todo en los puestos de los pueblos.
Inés, que trabajó muchos años en un pueblo, explica que al principio los vecinos se extrañaban mucho al descubrir a una mujer bajo el uniforme de Guardia Civil. «Muchas veces llamaban al cuartel y al oír una voz femenina preguntaban si se podía poner un guardia. Y aunque le insistieras en que tú lo eras, pedían un hombre».
Las cuatro coinciden en que la entrada de mujeres en el cuerpo era ya una necesidad y en estos años han aportado mucho a la Guardia Civil. En el caso de estas cuatro mujeres, su interés por la Benemérita les venía de familia, pero sus años de trabajo han abierto el sendero que después han seguido otras cientos de mujeres
Publicado el 12 de octubre de 2008 en el Ideal.es
