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El práctico del puerto de Palamós (Girona), Pedro Buil, ha afirmado este miércoles en el juicio del ‘procés’ independentista que «no había impedimentos» para dejar atracar el buque Moby Dada, conocido como ‘Piolín’, destinado para alojar a los agentes de la Policía y Guardia Civil enviados a Cataluña, desmontando así la tesis del exconsejero catalán de Territorio y Sostenibilidad Josep Rull.

Buil ha declarado como testigo en esta vista oral que se está celebrando en el Tribunal Supremo, donde a preguntas del fiscal Fidel Cadena ha relatado los diversos contactos que mantuvo con la capitanía del buque y con los responsables de Ports de la Generalitat y de Barcelona.

Rull aseguró durante su declaración como acusado que dejar que el barco entrase en el puerto hubiera sido «irresponsable» porque ello hubiera «hipotecado de forma severísima» la actividad de cruceros, que son «la joya de la corona» de la actividad económica portuaria.

Si embargo, el testigo ha asegurado que no había «ningún impedimento para el atraque» porque ni las dimensiones del barco era un obstáculo, ni las condiciones meteorológicas eran adversas. Asimismo, ha dicho que había dos muelles desocupados.

«¿Era viable el atraque en el interior del puerto?», ha preguntado el representante del Ministerio Público, a lo que el testigo ha indicado que «sí» porque comprobaron las medidas del buque en cuestión y el tráfico de cruceros previstos para ver si había espacio suficiente. Ha añadido que el propio capitán del ‘Moby Dada’ le aseguró que estaba dispuesto a dejar su hueco si algún barco más grande solicitaba su entrada en el puerto hasta que pudiese volver a entrar.

Según ha contado Buil en su breve declaración, el consignatario del buque que transportaba a los agentes policiales le comunicó por teléfono la tarde del día 19 de septiembre su llegada a primera hora de la mañana siguiente, informándole igualmente que no tenía «autorización de atraque». Tras contactar con la autoridad portuaria de la Generalitat para gestionar dicho permiso, éste le remitió al Port de Barcelona, que finalmente le advirtió de que el buque no podía entrar.

Ninguno le detalló los motivos de la negativa, ha señalado. Mientras tanto, ya el día 20 de septiembre, el ‘Piolín’ fondeaba, es decir, se encontraba agarrado en el fondo marítimo con un ancla, esperando una contestación.

El testigo también ha contado que hizo de interlocutor entre la Secretaría de Estado de Seguridad y el capitán del barco, ya que éste hablaba italiano y no español. Durante esa espera, dice, que recibió la llamada de ese departamento dependiente del Ministerio del Interior para que le trasladase al responsable del ‘Moby Dada’ que se dirigiera a Barcelona.

Benemérita al día - Periódico Digital
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