Para despistarnos de las barbaridades económicas que están haciendo y que ya nos han arruinado, estos gobernantes que padecemos han decidido promover la incultura, defender la barbarie e insolvencia, e incluso promover de algún modo la inseguridad ciudadana.
Una prueba de todo ello son las legislaciones apócrifas de los decretos y la destrucción de la calidad de la docencia, del trabajo justo, de la iniciativa libre, de la sanidad e incluso ahora de nuestra propia seguridad. Es una vergüenza y una prueba de la ínfima calidad de nuestros gobernantes –egoístas e indocumentados donde los haya– y de quienes les votan y apoyan. Lo de la ley mordaza, que bien debiera llamarse ley de promoción de la inseguridad ciudadana, es el remate de todo ello. Nos vamos acercando al disparate de la primera república, cuando Cartagena le declaraba la guerra a Murcia o Écija a Sevilla. Lo malo es que tras esos disparates había muertos, y no pocos. Valga recordar el bombardeo de Alicante por la “flota” de Cartagena, por ejemplo.
Esta nueva ley, además de diseñada por borricos (valga mi respeto a los animales, que no a las personas), es disparatada y nos puede llevar a unas calles llenas de delincuencia y sin defensa alguna. Vamos, una vergüenza. Y a todo esto, el Ministro del Interior no dice nada, la Directora General de la Guardia Civil tampoco, etc. Bueno, ellos están bien pagados y protegidos y cuando se vayan, veremos si no se largan de España. Esto es un escándalo. Un ejemplo: el pasado día 27 hubo una gran manifestación de unas 150.000 personas, pese al frío y la lluvia, protestando contra esa ley infame y ruin. Claro, que la respuesta fue una vez más la mentira: “solo se reunieron 20.000”. Todos los sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil, junto con muchas otras entidades, protestaron por el escándalo que se avecina. Y es que de este gobierno ya no se fía ni la Unión Europea, prueba de ello es que se está discutiendo sobre el futuro europeo y a nuestro gobierno ni le han avisado, pues se fían menos de el que de una barca en las cataratas del Niágara.
Porque es un verdadero escándalo lo que se dice en esa ley. Parece ser que grabar a los policías ya no es delito. Así es más fácil matarlos luego, digo yo. Y las manifestaciones ya no hay que comunicarlas. Se reúne una banda de sinvergüenzas y sin aviso previo cierra una calle porque sí. El tiempo de detención es tan corto que ni siquiera trae cuenta detener a nadie. Mejor dejarles que sigan robando por ahí. Y si ese ratito (unas 2 horas como máximo) pasa, pues nada, a devolver al pájaro al lugar donde fue detenido para que siga con su tarea. No hay por qué fiarse del atestado policial, que pierde su presunción de veracidad, porque el “sacamantecas” no miente, aunque esté navaja en mano, si dice que le detuvieron indebidamente. El DNI debe ser plurilingüe; no se si se admite también el caló. Y las multas bajan mientras los impuestos suben. Ya veremos si se usan y cómo los materiales antidisturbios. Tal vez quieran que a los bandidos se les bese. Me se de alguno que sería partidario. Nada de cachear ni de revisar la vestimenta. Habrá que meterse en un WC para poderlo hacer. A lo mejor hay que besar al ladrón antes, no sé… Finalmente, puede el delincuente llevar una arroba de cocaína en su mochila. No es delito mientras no la venda en público.
Si, es una ley infame porque carece de honra, crédito y estimación por parte de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Este país no es del siglo XIX, aunque se empeñen en retroceder con eso del comunismo y la anarquía. Eso es más viejo que una caverna prehistórica. Modernícense un poco y piensen que la época tribal ya pasó hace miles de años. Céntrense en el estímulo al trabajo, la justa competencia, la unión y cooperación, los principios morales y la justicia. Y menos en su bolsillo y las “tontás” que se les ocurran, como decían en mi pueblo.
Cada vez me preocupa más nuestra situación política. España empieza a oler a humo por momentos. El día menos pensado se va a liar gorda. Parece que lo estén pidiendo a voces. Ya lo decía Clausewitz, que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Es la respuesta lógica a la exaltación egoísta de los gobiernos torpes e injustos. Y es que con esta gente que dice gobernarnos la verdad se ha convertido en la primera víctima, recordando a Esquilo; pues es un embuste tras otro lo que les guía. No nos olvidemos de las sabias palabras de Georges Clemenceau, que es mucho más sencillo hacer la guerra que la paz.
Yo creo que todo tiene un límite y en especial la mentira y el egoísmo. No se puede doblegar a la mayoría de los ciudadanos en defensa del gusto de unos pocos. Tomen buena nota de esto, señores independentistas (¿o tal vez son cuentistas?). Pero claro, si el objetivo es ser adorado en una residencia que me pagan, pues entonces…
Señores gobernantes, señor Ministro del Interior, Señora Directora General de la Guardia Civil, no les quepa duda: están jugando con fuego, haciendo unas piruetas peligrosísimas, asesorados por ineptos que no quieren su bien ni el de España. Protesten, dimitan, actúen con valentía y dignidad. Bueno, en realidad ni ellos ni ustedes parecen saber lo que quieren. Probablemente nada: vivir del cuento.
Pero llegará un día en que van a tener que rendir cuentas ustedes y quienes les secunden, vivos o muertos, por todos los disparates que están cometiendo de manera continuada. Y ese día no me gustaría ni estar en su pellejo ni en la memoria de sus sucesores. De hecho, una persona que no logra hacer feliz a la mayoría de la gente, puede y debe considerarse una persona fracasada, sin ideales ni proyectos válidos y –lo peor– un destructor de la evolución positiva de la humanidad y promotor del retraso social, cultural, ideológico y autores del logro de la infelicidad humana. Vamos, peor que una pandemia. ¿O es que ustedes no son una pandemia? Pues si es así, habrá que vacunarse, pero esta vacuna que se necesita no creo que les sea muy cómoda.
Francisco Hervás Maldonado – Coronel Médico (r)
