
Los Regulares de la Comandancia General de Melilla del Ejército de Tierra han efectuado prácticas de control de zona en Melilla, dentro del marco de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión. Aunque este tipo de operaciones son habituales, el despliegue militar a las puertas de Marruecos tiene lugar en un momento en el que el Gobierno marroquí lleva a cabo un importante proceso de rearme. Además, hay que tener en cuenta que Marruecos se está fortaleciendo diplomáticamente. Esta semana Israel ha reconocido formalmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental en una carta remitida por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, al rey Mohamed VI.
Este tipo de maniobras son frecuentes. El pasado mes de febrero, por ejemplo, el Ejército de Tierra desarrolló a lo largo del Campo de Gibraltar maniobras en las que el Regimiento de Artillería de Costa nº 4, del Mando de Artillería de Campaña (MACA), desplegó una Unidad de Defensa de Costa. El Estrecho es un punto estratégico, con Marruecos como telón de fondo, y en aquella ocasión se movilizaron a 200 militares con piezas de artillería. Este tipo de misiones tienen lugar en el marco de la vigilancia y seguridad de los espacios marítimos de soberanía.
En los últimos meses, Ceuta y Melilla han recibido la visita de diversos buques de la Armada. A finales de noviembre de 2022, la fragata Reina Sofía (F-84) llegó a Ceuta; y las fragatas Navarra (F-85) y Canarias (F-86), acudieron a Melilla. En enero fue el Patrullero Atalaya de la Armada española, una de las unidades principales de vigilancia de la Fuerza de Acción Marítima. El pasado marzo le tocó el turno al Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo P-42, que recaló en el puerto de Melilla. Y el pasado mes de junio visitó la ciudad autónoma melillense el buque de asalto anfibio Galicia (L-51).
