Redacción; Francisco Hervás Maldonado, Coronel Médico (r).


 

Cuando alguien habla de arte,en realidad está hablando de percepciones traducidas. Me explico. Cinco son los sentidos de que dispone nuestro cuerpo: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Cada uno de ellos expresa su función en forma de arte, a veces varios de ellos en un mismo tipo de arte, pero al menos uno existe siempre para valorar y sentir esa maravilla tan personal a la que conocemos con el nombre de arte. Según la Real Academia de la Lengua Española, es “la manifestación de la actividad humana mediante la cual sei nterpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”. En resumen, se trata de dejar constancia de un sentimiento. Para ello utilizamos nuestros cinco sentidos, generalmente más de uno en cada tipo de arte. En la pintura, por ejemplo, utilizamos la vista, el tacto, el olfato y en meno rgrado el oído. En la música, contrariamente, es predominante el oído, perot ambién intervien en mucho el tacto y la vista, aunque nada o casi nada el gusto y el olfato. Y en la poesía serán la vista, el tacto y el oído, y mucho menos el olfato y casi nada el gusto. Eso no quiere decir que no intervengan todos los sentidos en cada una de las artes, pero en algunos casos la intervención es tan pequeña que prácticamente no se nota.
Yo conozco a una gran artista, Ana Mary Oliva, hija del Benemérito Cuerpo ( su padre era Guardia Civil ), Socia de Honor del Círculo Ahumada, pintora extraordinaria y enfermera, además de pianista y encajera de bolillos, casada con mi gran amigo Manolo Zabala, traumatólogo experto en muchas artes profesionales para tratar nuestro esqueleto y adendos (músculos, ligamentos…).
En Ana Mary se cumple la frase de Quinto Horacio Flacco:“ una pintura es un poema sin palabras”. Sus dos grandes frases sobre vivir la juventud siempre (carpediem) y el elogio a la vida retirada (beatusille), marcan un camino muy importante para expresar el sentimiento. ¿Yqué mayor expresión del sentimiento que una obra de arte ? Abunda en lo del poema sin palabras el gran Leonardo Da Vinci, cuando dice aquello de que “la pintura es poesía muda, la poesía es pintura ciega”. Sus dos grandes obras, la Gioconda, con su enigmática sonrisa, que podemos ver en París y la última cena, expresión de expresiones, que se expone en Milán, así lo dicen. La pintura de Ana Mary es una sonata, siempre buscando un poco más, siempre luchando por salir del cuadro, con su realismo impresionante y su sensación de vuelo espiritual. Sus obras reflejan muy bien lo que dijera el gran pintor Salvador Dalí:“ una pintura es una fotografía hecha a mano”, pero es que la pintura de Ana Mary es también una sonata en nuestra mente, con unos tempi muy variables según le de más o menos la luz, según la hora del día y según la temática. A veces es un allegro, otras un adagio o puede que un rondò. Depende de muchas cosas y, sobre todo, del ánimo con el que la mires; porque es una pintura que se apodera de ti y te lleva a pasear por un mundo imaginario, no más ni menos feliz que el tuyo, pero sin lugar a duda distinto y bastante condicionante.
En definitiva, la pintura de Ana Mary cumple al cien por cien lo que dijo Michelangelo Buonarotti:“ el hombre pinta con su cerebro y no con sus manos”. En eso se diferencia un buen pintor de otro no tan bueno. La Capilla Sixtina, evidentemente, está pintada con el cerebro, un cerebro más condicionado por su edad en la bellísima nave de cúpula y laterales, con la creaciónde Adán y la Biblia, y un cerebro absolutamente libre en el fresco del retablo, el del Juicio Final. Mirando el primero, te quedas absorto y te llena de pensamientos de historia general y personal. Sin embargo, cuando  miras el Juicio Final, hay algo que te sobrepasa, algo que solo es tuyo, muy propio e íntimo, algo lleno de vida interior. Y algo escuchas tú que no suena para nadie más, algo muy tuyo, totalmente individual.
La pintura de Ana Mary es así: secreta e incomprensible globalmente, pero maravillosa para cada uno que la observa. En su pintura hay rimas, música ( yo diría que en su mayoría adagios), profundidad, personalidad y estilo que no es posible copiar. Lope de Vega opinaba que “la poesía es pintura de los oídos, como la pintura poesía de los ojos”. Eso le sucede a la pintura de Ana Mary, pero de forma muy personal.
Es complicado definir a una pintora tan extraordinaria en cuanto a su técnica y tan íntima y personal en cuanto a su obra. Cualquiera de sus cuadros posee una vida propia que se personaliza en cada uno que observa esa pintura. Los contrastes sugieren distintos tipos de sonidos y pensamientos, la perspectiva sitúa la obra en un mundo muy personal para cada cual que lo observa, los personajes sugieren recitales individuales o de orquesta y los colores definen tu alma, aunque no lo quieras.
En fin, algo genial que debe compartirse.
Francisco Hervás Maldonado, Coronel Médico (r).
Benemérita al día - Periódico Digital
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