Redacción: Capitán retirado de la 70 Promoción José Luis Borrero González.


 

  • I. Medio siglo después: el valor del camino recorrido.

Han trascurrido cincuenta años desde aquel 16 de julio de 1976 en que un grupo de jóvenes, procedentes de distintos rincones de España, culminaban su formación para incorporarse a la Guardia Civil.

Hoy, medio siglo después, aquellos jóvenes son hombres que pueden mirar atrás con la serenidad que otorga el deber cumplido. La 70 Promoción, formada en Úbeda, Sevilla, Sabadell y El Escorial, que representan no solo una generación, sino una forma de entender el servicio público basado en el sacrificio, disciplina y honor.

Cincuenta años no son solo una cifra. Son una vida.

  • II. Una promoción forjada en tiempos de cambio.

La Promoción de 1976 no fue una más. Nació en un momento histórico complejo, en plena transformación política y social de España. Aquellos guardias civiles les correspondió ejercer su vocación en un escenario marcado por:

La transición política, la amenaza del terrorismo y la evolución del modelo de seguridad pública.

Y lo hicieron con firmeza, lealtad y entrega, sin estridencias, como corresponde al espíritu de la Guardia Civil.

  • III. El precio del deber: memoria de los que no están.

No todos los que iniciaron aquel camino han llegado a este aniversario. Algunos quedaron en él para siempre. Otros se marcharon con el paso del tiempo.

Entre ellos, de forma especialmente dolorosa, los que pagaron con su vida el servicio a España, víctimas del terrorismo o de la delincuencia. También aquellos que, tras años de entrega, sucumbieron a la enfermedad.

A todos ellos les corresponde hoy algo más que el recuerdo: les corresponde el honor permanente.

Porque en la Guardia Civil, la memoria no es un acto formal. Es un compromiso moral.

  • IV. El valor del compañerismo.

Si algo define a una promoción es el vínculo que se crea entre quienes la integran. Ese compañerismo, nacido en la juventud, se ha mantenido a lo largo de décadas, superando destinos, distancias y circunstancias personales.

Las Bodas de Oro no son solo una celebración. Son un reencuentro con una parte esencial de la propia vida. Volver a verse cincuenta años después no es casualidad: es la prueba de que hay lazos que el tiempo no rompe.

  • V. El papel de las familias.

Ninguna trayectoria en la Guardia Civil puede entenderse sin el apoyo silencioso de las familias. Esposas, hijos y seres queridos han sido: refugio en los momentos difíciles. Apoyo constante en la distancia. Parte invisible pero esencial del servicio.

A ellos también les corresponde este reconocimiento. Porque han servido, sin uniforme, pero con el mismo compromiso.

  • VI. Baeza: símbolo.

La celebración el próximo día 24 de abril de estas Bodas de Oro en la Academia de Guardias de Baeza no es casual. Hoy es el centro de enseñanza de referencia, donde se forman los guardias civiles actuales, nuestra promoción lo hizo, en Úbeda, Sevilla, Sabadell y El Escorial, aunque Baeza no es el origen si lo es por el espíritu que representa.

En esos lugares comenzó todo en el año 1976. Allí se forjaron los valores que han guiado a esta promoción durante medio siglo. Volver es cerrar un círculo. Y al mismo tiempo, reafirmar nuestra identidad.

  • VII. Una lección para el presente.

En un tiempo en el que todo parece efímero, la trayectoria de la 70 Promoción ofrece una enseñanza clara:

El compromiso no es negociable. El honor no pasa de moda y el servicio público sigue siendo una vocación.

La Guardia Civil necesita memoria. Y esta promoción es parte de esa memoria viva.

  • VIII. Conclusión: orgullo y legado.

Cincuenta años después, la 70 Promoción no solo celebra su historia. La representa y lo hará el próximo 24 de abril, donde un grupo de integrantes volverán a ratificar su compromiso con España mediante la renovación ante la Bandera, un acto cargado de profundo significado para cualquier guardia civil.

La Bandera no es un símbolo vacío. Es: Historia compartida, sacrificio de generaciones, unidad y servicio.

Ante ella, hace cincuenta años, se adquirió un compromiso que no caduca con el tiempo ni con la retirada del servicio activo.

Y ante ella, medio siglo después, ese compromiso se reafirma con la misma solemnidad, con la misma emoción y con la misma lealtad.

Porque para un guardia civil, jurar o renovar el juramento ante la Bandera no es un trámite. Es un acto que se lleva para toda la vida. Representa una forma de ser guardia civil. Una forma de entender España, una forma de vivir el deber.

Y por eso, este aniversario no es un solo acto conmemorativo. Es un acto de justicia.

Porque quienes han dedicado su vida al servicio de los demás merecen algo más que un reconocimiento: merecen respeto, memoria y orgullo.

  • IX. Homenaje final.

Y en este día tan señalado, no podemos cerrar estas palabras sin elevar un recuerdo emocionado a quienes ya no están.

A los que cayeron cumpliendo con su deber. A los que el paso del tiempo nos arrebató.

Que su memoria permanezca siempre viva entre nosotros. Que su ejemplo nos siga guiando.

Porque dieron su vida por España, y por España vivirán eternamente en nuestro recuerdo.

 

Capitán retirado de la 70 Promoción José Luis Borrero González.

Benemérita al día - Periódico Digital
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