
La Guardia Civil realizaba ayer en la localidad de Isla Mayor, una redada dirigida por la Audiencia Nacional, en el marco de una operación antidroga que tras la incautación de un alijo de 1.600 kilos de hachís intervenido el pasado jueves, dio paso a la fase de explotación de una investigación que se ha venido desarrollando de forma sigilosa, ya que se suponía que varios guardias civiles estarían implicados.
Fuentes de la investigación habrían confirmado que han sido detenidos cuatro guardias civiles, uno de ellos el mando que dirige el puesto de Isla Mayor, los tres restantes estarían destinados en el mismo Puesto.
Para evitar filtraciones, la investigación ha sido llevada a cabo por efectivos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, desplazados desde Madrid, cuya llegada a Sevilla, debido precisamente a que se sospechaba la implicación de varios agentes, ha pasado desapercibida. El objetivo era que la operación no se conociera antes de ejecutarse para lo cual se habrían guardado todo tipo de cautelas, por parte de los investigadores de la Guardia Civil que llevaban meses trabajando en el caso y temían que en el último momento los funcionarios implicados fueran alertados de la misma.
La presión policial en la costa gaditana, tradicional puerta de entrada del hachís que se consume en Europa, ha provocado que las organizaciones se desplacen tierra adentro con sus cargamentos y remonten el río Guadalquivir hasta la provincia sevillana.
