La polémica sobre el número de efectivos que las FSE deben mantener en el Pais Vasco, supuestamente sin la violencia etarra, enfrenta a las administraciones central y vasca.
El delegado del Gobierno, Javier De Andrés recordó recientemente que las limitaciones en las tasas de reposición a las que están obligadas las administraciones no sólo afectan a la Ertzaintza sino al conjunto de cuerpos policiales. En este sentido señaló que el número de efectivos de la Benemérita debería crecer de los 2.358 agentes actuales.
En los últimos cinco años el descenso de efectivos ha sido importante, en gran medida por el paso a la reserva de muchos de ellos. El número de catálogo o cupo de efectivos de la Guardia Civil aprobado para Euskadi es de 3.198. De Andrés defendió que con más guardias civiles los resultados serían mucho más importantes en ámbitos como la batalla contra el narcotráfico, el yihadismo o la lucha en el ámbito fiscal.
Una batalla contra este tipo de delitos en la que, según datos facilitados por el Gobierno Vasco, los controles de carretera jugaron un papel importante. Sólo el año pasado Policía y Guardia Civil realizaron 1.751 controles de carretera, lo que equivale a casi cinco controles diarios en el País Vasco, que se saldaron con importantes servicios contra el narcotrafico y con detenciones de yihadistas.
Las peticiones hechas al ministerio para que proceda a un “repliegue” de efectivos se han repetido en las últimas semanas. En realidad ya se ha ido produciendo de facto en los últimos años. En 2011 la suma de efectivos de Policía y Guardia Civil en el País Vasco sumaba 4.611 agentes y a finales del año pasado eran 3.751, lo que supone un total de 860 agentes menos.
