
Redacción: José Luis Borrero González
El artículo firmado por Martín Turrado Vidal ideólogo del falso bicentenario de la Policía Nacional en la revista policial H50 del 22 de diciembre de 2024 no es un error académico ni una interpretación discutible: es una falsificación consciente del relato histórico. Afirma que tres comisarios de Policía participaron activamente en la detención de Luis Candelas en 1837. No estamos ante una imprecisión menor, sino ante una invención incompatible con la más elemental honestidad intelectual.
Porque para que participen comisarios de policía, tiene que existir Policía. Y en 1837 no existía.
Luis Candelas fue detenido el 18 de julio de 1837 por el sargento de la Guardia Nacional o Milicia Nacional Félix Martín, en la aduana del puente de Mediana, en el camino real de Valladolid a Toledo. En su equipaje le encontraron las joyas robadas a una modista de la casa real, se hizo pasar por otra persona ocultando inicialmente su identidad, siendo reconocido por su compañero de celda Policarpo Martín. Trasladado a Madrid, tras celebrarse juicio, fue condenado a garrote vil el 6 de noviembre de 1837.
Estos hechos están sobradamente documentados. No dependen de la opinión de ningún ideólogo ni de ninguna revista corporativa de la policía con es H50. Son Historia acreditada.
La llamada Policía General del Reino fue suprimida por inutilidad el 4 de octubre de 1835. No suspendida. No reformada. Suprimida.
Dos años después, en 1837. No había comisarios, ni estructura policial estatal, ni continuidad alguna. Cualquier actuación relacionada con el orden público se realizaba bajo la autoridad de alcaldes o jefes políticos, ejecutada por la Guardia Nacional o Milicia Nacional, Ejército, subalternos dependientes de los alcaldes y otros cuerpos adjuntos al poder local.
Sostener que en 1837 actuaron “comisarios” equivale a afirmar que un órgano legalmente extinguido seguía operando por arte de magia. Eso no es Historia: es propaganda retrospectiva.
Resulta sencillamente inadmisible que alguien que se presenta como historiador como es el caso de Martín Turrado Vidal ignore:
- La supresión legal de la Policía en 1835.
- Que desconozca el Real Decreto de 23 de julio de 1835, que adjudicó la seguridad pública a los alcaldes y jefes políticos.
- Que excluya a quién detuvo realmente a Luis Candelas.
- O finja no saber que en 1837 no existía una policía estatal operativa.
El problema con Martín Turrado Vidal no es solo un párrafo. Es el método completo. Los textos de sus libros -por prolíficos que sean- incurren en una práctica constante:
- Saltos cronológicos sin justificación.
- Ausencia de estructura jurídica coherente.
- Confusión deliberada entre instituciones extinguidas y funciones redistribuidas.
- Y, sobre todo, repetición machacona de una tesis falsa hasta convertirla en eslogan.
Eso no es investigación. Es literatura circular: se cita a sí mismo, se reescribe a sí mismo y se presenta como consenso lo que no es más que autorreferencia.
Doce libros no convierten un error en verdad. Doce libros repitiendo una falsedad solo la hacen más grave.
Un historiador honesto rectifica. Un propagandista ataca, descalifica y se refugia en el prestigio de instituciones ajenas.
Martín Turrado Vidal no está defendiendo la Historia de la Policía. Está defendiendo su propio relato, aunque para ello tenga que resucitar cuerpos inexistentes, inventar comisarios imposibles y reconvertir la mentira en doctrina oficial. Y eso, en Historia, tiene un nombre muy claro: fraude intelectual.
Las fuentes clásicas lo desmienten sin contemplaciones: Entre otras destacan:
- Juan Martínez Villergas, “Los misterios de Madrid. Miscelánea de costumbres buenas y malas con viñetas y láminas a pedir de boca (1844)”. Obra fundamental y cercana en el tiempo a los hechos, donde se describe la detención sin referencia alguna a una policía inexistente ni a comisarios imaginarios.
- Mariano Tudela, “Luis Candelas, un bandido y su leyenda”. Estudio riguroso que reconstruye el proceso completo, identificando correctamente a los intervinientes y el marco institucional real.
- Benito Pérez Galdós, “Episodios Nacionales” (referencias indirectas y al contexto social del Madrid del ese periodo). Aunque literaria, refleja fielmente el vació policial estatal tras 1835 y el protagonismo de autoridades locales y milicias.
- Estudios contemporáneos sobre el orden público en el reinado de Isabel II que coinciden que a partir de: 1835 no existe policía estatal operativa en España.
Este tipo de falsedades no son inocuas. Han servido para construir un relato oficial, refrendado políticamente, que ha desembocado en la aprobación del Real Decreto el 665/2022 de 1 de agosto y en el gasto de dinero público para celebrar una antigüedad inexistente.
Todo lo anterior, gracias a Martín Turrado, bautiza la manipulación histórica en algo más que un vicio académico: la convierte en responsabilidad pública.
Un historiador puede equivocarse. Pero no puede inventar. Y mucho menos cuando su utopía sostiene una celebración oficial basada en una mentira.
CONCLUSIÓN
A Luis Candelas lo detuvo la Milicia Nacional, bajo autoridades locales, en un Estado donde la Policía había sido legalmente desmantelada.
Todo lo demás es relato interesado, engaño al ciudadano y desprecio absoluto por la verdad histórica.
Y cuando un historiador cruza esa línea, deja de hacer Historia y pasa a hacer algo mucho peor: justificar la mentira con apariencia de ciencia.
Martín Turrado Vidal quedas invitado a seguir publicando este tipo de textos en H50. Por mi parte encontrarás siempre replica inmediata, documentada y fundada. No vas a manipular la Historia sin respuesta. No vas a borrar a la Milicia Nacional para fabricar policías retrospectivos. Y no vas a seguir construyendo un bicentenario falso sin que alguien recuerde, documento en mano, que la historia no se decreta: se demuestra.
José Luis Borrero González
