Un año más celebramos el acto de entrega de reconocimientos y premios del Círculo Ahumada, institución con más de 33 años ya. En primer lugar, quiero destacar la extraordinaria labor de D. Antonio Mancera López, un hombre cuya vida está entregada a nuestra querida Benemérita. La verdad es que lo lleva en la sangre: hijo y hermano de Guardias Civiles, Antonio siente en su vida el amor a nuestro querido Instituto Militar de la Guardia Civil.

Cuando yo pasé por la Academia General Militar, hace ya 44 años, tras regresar de mi trabajo como médico en Edmonton (Canadá) y opositar a la Sanidad Militar, tuve el honor de compartir Academia con algunos Cadetes Guardias Civiles y ya se les notaba un sentimiento muy especial de Honor y Servicio a España. He conocido muchos Guardias Civiles a lo largo de mi ejercicio profesional: unos como pacientes, otros como compañeros militares e incluso también algunos –¿por qué no decirlo?– como compañeros de juerga, de sana y decente juerga. Y siempre dos cosas estaban presentes en mi trato con el Benemérito cuerpo: el Honor y la Lealtad. Pero ¿qué es el Honor? La Real Academia Española de la Lengua lo define como la «cualidad moral que nos lleva al cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos». Y eso es exactamente el honor: un compromiso personal de decencia, en el caso de la Guardia Civil aplicado al conjunto de su vida y trabajo. La lealtad, consecuentemente, es el cumplimiento de lo que exigen tanto la fidelidad como el honor, pues ambos conceptos están intrínsecamente unidos.

Hoy, por tanto, vamos a premiar ambas cosas en miembros de la Guardia Civil y en quienes, no siendo miembros, como ellos se comportan; respaldando públicamente esos dos conceptos de Honor y Lealtad así como a quienes, como los miembros de la Guardia Civil, los tienen por guía.

Pero también debemos premiar a quienes no están, a quienes han dado su vida por los demás en defensa de su Divisa de Honor y Lealtad. Son muchos, pero dos son los más recientes y ellos representan a todos los demás.

Se trata, en uno de los dos casos, del Teniente Coronel del GAR, Don Jesús Gayoso Rey, fallecido como consecuencia del maldito Coronavirus y su COVID-19, cuando los miembros de su grupo luchaban contra el virus en Logroño, en defensa de la población, especialmente de los más débiles y necesitados. El Teniente Coronel Gayoso, desde el Cielo es un hombre que jamás va a dejar de estar presente, pues forma parte ya de nuestra memoria colectiva de Heroes. Su viuda especialmente, y toda su familia, pueden sentirse orgullosos de su recuerdo y nosotros también al poder saludarla hoy. Su sonrisa era toda una lección de hombre de bien, reflejando en ella a su Mieres natal en todo lo mejor del mismo. Ya su trayectoria en múltiples misiones internacionales de riesgo acredita su valor, así como sus múltiples condecoraciones.

También queremos premiar a otro Héroe, el Guardia Civil Don Agustín Cárdenas Giraldo, a quien un individuo lleno de cocaína, arrolló con el coche en una operación antidroga. El Guardia Civil Agustín Cárdenas era muy querido en Jerez, su tierra y donde estaba destinado, tras pasar por muy diversos destinos. Igual que en el caso anterior, su sonrisa era la expresión de la limpieza de su alma. También hoy tenemos aquí a su familia, presidida por su viuda, para recoger el premio concedido, pero mucho más importante que el premio, es todo nuestro cariño, nuestro reconocimiento de Héroe para nuestro inolvidable Guardia Agustín Cárdenas, un hombre sencillo y bueno, que es lo que son las más grandes personas que existen. No vamos a olvidarte, querido Agustín.

Finalmente, unas palabras de aliento que no son mías, sino de San Agustín, unas palabras que expresan la gran fortaleza de la Fe y que dicen así:

“La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado … Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste. Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí. Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado …Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz…”

Enhorabuena a todos. Jesús y Agustín están también con nosotros.