Por Francisco Hervás Maldonado. Coronel Médico (r).


 

Ya son tres años los que pasaron desde que Antonio Mancera López, creador y presidente del Círculo Ahumada, marchó al Cielo. Dios lo quería ya con Él. Pero también está presente en nuestra memoria, en nuestro mejor recuerdo y –como dijera San Agustín– de alguna manera no se ha ido, sino que está “en la habitación de al lado”. Nos escucha, nos aconseja de una manera imperceptible, pero real. Y charla con nosotros todos los días, a través de ese mundo maravilloso que verdaderamente existe y que le llamamos, incapaces de percibirlo físicamente, “el más allá”.

Antonio fue ante todo un gran amigo. Y como buen amigo está presente en nosotros. Porque en eso yo pienso como Aristóteles: “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”. Por eso, en cada decisión que tomamos está presente el “filtro de Antonio”. Y es que Antonio tuvo tres características fundamentales en la vida de una persona perdurable. En primer lugar, su gran amor al Honor y la Justicia, que se filtraba a través de su absoluta dedicación hacia la promoción y ayuda de nuestra Guardia Civil, cuya principal divisa es el Honor y cuyas actuaciones van siempre a favor de la Justicia, que debe ser el foco que ilumine nuestras vidas, el motivo de nuestra solidaridad y generosidad con quienes nos necesiten. No existe un cuerpo de igual grandeza y honradez en nuestra Patria. Antonio lo sabía desde la infancia y a defender esos valores dedicó su vida, recibiendo toda suerte de alegrías y ataques –claramente injustos y malintencionados– de buenas y malas gentes. Estas últimas personas trataron de hundirlo, pero ni lo consiguieron ni tampoco amargaron su carácter, ejemplo de optimismo y de benevolencia.

Decía Benjamín Franklin que “un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo; un amigo es ambos”. Y a eso, humildemente yo añado: es algo que, si es sincero, jamás se rompe. Porque la amistad es eterna. Nada hay más perdurable que una gran amistad, pues la amistad es obra de voluntad propia y el azar en ella ocupa un lugar secundario.

Esta es la razón que llevó, a Miguel de Cervantes, a escribir que “las amistades que son ciertas, nadie las puede turbar”. Pues eso, ni siquiera la muerte puede turbar nuestra amistad. Porque la muerte no es más que un cambio de situación. Seguimos juntos, pero de otra manera. Y eso se ve muy fortalecido por tu Fe ejemplar que, tras verse sometida a pruebas muy duras en esta vida, no desfalleció y obtuvo ese gran mérito de una muerte sin dolor, rápida y sencilla, para seguir viviendo de la otra manera: en la inmortalidad de los grandes del Cielo.

Eres un ejemplo de honradez, de caballerosidad, de generosidad, de solidaridad, de honor, de justicia y –por encima de todo– de cariño. Quien no da cariño a los demás no lo recibe en la vida presente ni tampoco en la futura, heredera de la eternidad y la alegría.

Antonio, siempre a tu disposición estaremos todos, como así lo estará también la Benemérita Guardia Civil de España. Sí, de España.

 

 

Francisco Hervás Maldonado. Coronel Médico (r).

 

Benemérita al día - Periódico Digital
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