
Centenares de catalanes les acompañan en su casa de Sant Andreu de la Barca.
No se cabía en el cuartel y los coches buscaban un hueco a varias manzanas de distancia. Hace más de 100 años los guardias jóvenes de Valdemoro -los polillas- consiguieron que Alfonso XIII encomendara los afanes de la Benemérita a la Virgen del Pilar. Bajo las rocas de Montserrat y un solazo español los guardiaciviles han festejado su patrona: primero una misa de acción de gracias en un salón de actos a estallar; el obispo de Sant Feliu, Agustín Cortés, ha pedido a los guardias que sigan velando por la paz en España y se entreguen a la protección de la Virgen.
Después, en el patio, entrega de distinciones a guardias, policías, empresarios y hasta estudiantes. El ministro catalán, Jorge Fernández, estuvo especialmente cariñoso con la hija de un guardia caído en cumplimiento del deber. Desfile y vino español en el polideportivo. Un comentario en catalán cogido al vuelo en los corrillos del aperitivo: “el nacionalisme amenaça la nostra identitat, però cada cop més gent se n’adona que la convivència no es basteix sobre l’odi“.
Si no estuvieran ellos todavía estaríamos esperando a que alguien entrara en la sede de CDC, o en el ayuntamiento de Tarragona, a investigar las corruptelas del nacionalismo. Gracias dolças a la Guardia Civil por su ejemplo de servicio y confianza. L’enhorabona i bona diada del Pilar, guàrdies!
Dolça i benguardada Catalunya…


