
D. Francisco Hervás Maldonado, Coronel Médico en la reserva, nos envia esta mas que interesante aclaración sobre el futuro de la Sanidad Militar, y la reciente restricción de las prestaciones a funcionarios por parte de las compañías privadas concertadas a través de ISFAS Y MUFACE.
ASISTENCIA SANITARIA A LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS
Recientemente se ha producido una seria restricción de las prestaciones a funcionarios por parte de las compañías privadas aseguradoras concertadas. El objetivo está claro y se ve venir: integración de ISFAS y MUFACE en el régimen general de la Seguridad Social. De hecho la Sanidad Militar ya está concertada con las diferentes sanidades públicas autonómicas. Hoy en día, en los dos hospitales militares que quedan, se asiste más a personal civil que militar. En uno de los dos paga bien la correspondiente autonomía y en el otro, directamente, no paga. Es lo que hay. La Sanidad Militar está en trance de desaparecer y ello se debe a razones complejas que confluyen en tres puntos: inviabilidad económica, falta de apoyo casi total por parte del personal militar de armas y, finalmente, desinterés de las autoridades políticas. El final será que desde reclutas a generales habrán de ir a sus centros de salud de la Seguridad Social y a sus hospitales públicos, compartiendo habitaciones con gente de otras procedencias. Es lo que hay. Quedará una Sanidad Militar de la “Señorita Pepis” encargada de las misiones internacionales; si es que quedan médicos militares de carrera, lo harán ellos y si no, habrá que contratar médicos civiles, de manera que preparen la saca, pues ellos no cobran como los militares en estos casos, sino unas ocho veces más.
¿Cómo pretenden que haya médicos militares, si un teniente médico cobra menos que un alumno residente de tercer curso de especialidad? En los dos hospitales militares que quedan, un médico civil cobra casi mil quinientos euros más que un coronel o teniente coronel médico. Y no hablemos de las guardias. Lo que cobra un médico militar es un chiste comparado con lo que cobra un médico civil. El año pasado se ofertaron unas 25 plazas para médicos militares, con posibilidad de hacer directamente la especialidad. Bien, pues no se cubrió ni una. Hay unos alumnos (dos promociones) que están estudiando la carrera en una universidad concertada, carrera que paga Defensa. Bueno, visto lo que hay, mucho me temo que de los doce o catorce de cada curso, al final quedarán – si quedan – un par de ellos.
La sanidad es algo muy caro. Cada vez más. Por eso a las compañías aseguradoras no les sale a cuenta el concierto con ISFAS o MUFACE, puesto que sus pólizas privadas son mucho más caras y además utilizan mucho menos los servicios sanitarios que los funcionarios, de familias más numerosas y con pólizas familiares en vez de individuales. Yo creo que esto se acaba, como es lógico.
Pero todo esto ya lo saben desde hace muchos años las autoridades militares y no han tomado medida alguna para solucionarlo. Claro, hay que gastar. Aunque yo creo que esa no es la verdadera razón. La razón es que al médico militar se le paga como militar, pero no como médico. Por tanto, los sueldos ni son competitivos ni lógicos en una sociedad que se rige por paralelismos. No se puede pedir santidad a unos y no dejarles ni tan siquiera opinar. En el ejército francés, por ejemplo, la Sanidad Militar posee su propio Estado Mayor y debate – como una más – con los restantes ejércitos. De manera que hay Tierra, Mar, Aire y Sanidad. Yo no digo
llegar a tanto, pero sí que debe haber médicos militares asesores – de verdad – en todos los Cuarteles Generales y en el Estado Mayor, CESEDEN, etc. Ese es el principio. Y no gente como el personaje del cómic “Ángel Siseñor”. Y lo primero es plantearse una revisión salarial. Si es preciso, en vez de estrellas se ponen barras: Médico de Primera, Médico de Segunda y Gestor Médico. Miren qué sencillo. Ya se hacía en el siglo XIX y antes. Está todo inventado en materia de relaciones humanas. Y deben tomar la decisión pronto, porque la situación empieza a ser crítica. O si no, contratar médicos civiles o pactar con otros ejércitos extranjeros la asistencia sanitaria en las misiones, aunque me temo que no va a ser barata.
A las autoridades políticas no les preocupa excesivamente la salud de los funcionarios. Es más, si pudiesen, en muchas ocasiones optarían por convertirlos en contratados laborales. Lo que les preocupa es ahorrar y, sabiendo que existe una sanidad pública gestionada por la Seguridad Social, no ven precisos otros conciertos ni otras instituciones, como la Sanidad Militar. Ahora bien, las dichosas misiones… no se adaptan a ese modelo autonómico de sanidad pública. Yo creo que a ellos les gustaría hacer un concierto con alguna autonomía, o más de una, para solventar este problema. Pero ni los sindicatos médicos ni los colegios profesionales pasan por el aro. Habría que pagar muchísimo.
Así es que lo más sensato hoy en día es renunciar al concierto con entidades de seguro libre y pasarse directamente a la Seguridad Social. Entre otras razones porque ni el ISFAS ni MUFACE se sostienen, salvo para cuestiones de control del gasto, que eso no lo hacen mal.
En fin, como decía Cicerón a su hijo, en el libro que sobre los deberes le escribió: cuatro son las virtudes del hombre: sabiduría, justicia, fortaleza y templanza; pero todas ellas confluyen en la justicia, pues sin justicia no puede haber sabiduría, fortaleza o templanza. De hecho San Agustín recomienda la lectura de Cicerón y de algún modo la Iglesia recoge una buena parte de sus ideas en la descripción de las virtudes cardinales. Ya lo decía Bertrand Russell (la conquista de la felicidad): “una persona puede perder el amor, puede perder la fe, puede perder el interés por las vivencias presentes, pero no puede perder la esperanza, porque si mantiene la esperanza, podrá recuperar todo lo anterior”; la persona desesperada es un ser derrotado y triste, sin opciones a la felicidad. Y es por eso por lo que la principal hazaña es obedecer, que dijera Calderón, fijando nuestra esperanza en el Mando. Y que no nos defraude, porque es casi lo único que nos queda.
Francisco Hervás Maldonado, Coronel Médico en la reserva.
17 de febrero de 2015.
