2021 11 24 COMANDANTE MARQUEZ

A LA ATENCIÓN DE ANTONIO MANCERA LÓPEZ

Estimados amigos del Círculo Ahumada de la Guardia Civil:

Hoy es un día muy especial para mi, con sentimientos contradictorios de los que quiero haceros partícipes con esta carta.

Estoy feliz por el nuevo empleo alcanzado, mucho tiempo esperado y a la vez, triste porque las expectativas de destino no son las mejores, algo que siempre te frena a la hora de decidir si quieres o no ascender, pero que finalmente, a la hora de tomar la última decisión, después de sopesar todos los pros y los contras, pesa mucho menos que el deseo de sentirte plenamente realizado, de obtener aquello a lo que tienes derecho y correr con el riesgo de perder la comodidad de zona de confort y hasta tu lugar de residencia, por alcanzar ese sueño, esa legítima expectativa del ascenso.

La Guardia Civil siempre me ha tratado bien, he sido un verdadero afortunado en mis destinos, en todos los puestos y empleos que, hasta la fecha, he podido ostentar en mis más de cuarenta años de servicio.

Siempre he tenido mucha suerte y tal vez sea éste, el momento de pagar por esa fortuna que siempre me ha acompañado en mi carrera militar en el Cuerpo, desde el empleo de Guardia hasta el día de hoy, recién ascendido a Comandante, empleo que supone un escalón más de una larga trayectoria en la Benemérita, a la que me siento muy orgulloso de pertenecer, por vocación personal y profesional.

Soy hijo y nieto del Cuerpo, mi hermano también es miembro de la Benemérita; por eso me viene de sangre, la he vivido en mi niñez, en las casas cuarteles donde tuve ocasión de vivir, de crecer, de conocer la Guardia Civil desde dentro, de enamorarme de su servicio a la sociedad, de sus valores y su inmenso sacrificio, del tesón de los miembros del Cuerpo y del amor de sus familias.

Porque ser Guardia Civil es más que un trabajo, más que una profesión, mucho más, es casi una religión, una forma de vida repleta de sacrificios, de momentos duros y ratos felices, de encuentros y desencuentros, de trabajos difíciles y tareas dolorosas, de disciplina, de valor, de honradez, de dolor, de peligros y de muchos sinsabores que deben ser superados con la ayuda de compañeros, de amigos y de la familia, la que siempre está detrás de cada hombre o mujer de este Cuerpo, para animarle en los momentos de dificultad y disfrutar en esos otros en los que la felicidad te sonríe.

Pasé por el Colegio de Guardias Jóvenes, donde ingresé allá por el año 81, en tiempos convulsos, recién estrenada nuestra joven democracia, pero mis valores y mi entrega al servicio ya estaban marcados en mi carácter, porque desde bien pequeño soñaba con ser Guardia Civil, con vestir el uniforme verde, con defender el orden y la Ley, la Constitución y el Estado de Derecho, los derechos y libertades de todos, en suma, por servir al pueblo español.

Tuve mi primer destino en La Rioja, una tierra maravillosa de gentes y paisajes únicos, una tierra que me acogió cálidamente, como se acoge a un canario que necesita de ese calor lejos de su tierra, donde hice muchos y muy buenos amigos que aún conservo y donde conocí el verdadero amor, la madre de mis hijos, y me integré en su familia, que me aceptó como un hijo más.

Tiempo después, con mi ascenso a Cabo salí destinado al Pais Vasco, al Puesto de Andoain, durante apenas un año, en los tiempos del plomo y la goma 2, donde viví algunas situaciones de las que con mucha suerte, pude librar sin daños, para volver de nuevo a La Rioja, donde ejercí como Comandante de Puesto y segundo de a bordo en ocho años en Villamediana de Iregua, un lugar que tampoco puedo olvidar, pues viví muchos y muy buenos momentos, ejerciendo la misión más básica, sacrificada y menos valorada de la Guardia Civil de entonces, la protección de la Seguridad Ciudadana en un Puesto Rural, con muchas noches de servicio, trabajo a raudales y compensaciones que venían de parte de la familia, los compañeros y los amigos a cientos.

Después de ese tiempo en Rural, hice el curso de Piloto de Helicóptero en la base aérea del Ejército del Aire en Armilla (Granada), una aspiración que tenía desde pequeño, por pertenecer a la Agrupación de Helicópteros de entonces, hoy Servicio Aéreo de la Guardia Civil, en la que me integré después de ascender a Sargento, aún de Comandante de Puesto en la misma unidad riojana, y con mucho valor de parte de mi familia, decidimos volar con todos los trastos a Canarias, para ocupar mi primer destino de piloto de helicóptero en Tenerife, en la tierra donde me crié, la de mi madre, donde presto mi servicio actualmente.

Hoy subo un escalón y bajo de otro, o al menos estoy más cerca de bajarlo, porque cuando llegue el momento tendré que hacerlo y dejaré los helicópteros, pero lo haré orgulloso de lo que he conseguido hasta el día de hoy, de lo que he luchado, estudiado o velado cada día, de los muchos años que llevo también en el Servicio Aéreo, en la UATF de la Zona de Canarias, 27 años y medio volando sobre las Islas Canarias, que me han enseñado y aportado, mucho más de lo que yo hubiera podido soñar jamás.Y cuando tenga que marcharme, por circunstancias del destino, lo haré con la frente muy alta, porque será un premio a tantos desvelos, a tantos sacrificios y a mi absoluta dedicación al Cuerpo.

Y comenzaré una nueva etapa allá donde vaya, a la Unidad a la que sea destinado y comenzaré de nuevo, desde cero, tal vez, pero con la misma ilusión que el primer día que entré a formar parte de la Guardia Civil.

Seguro que sí.

ANTONIO MÁRQUEZ HERNÁNDEZ
Comandante de la Guardia Civil.
Benemérita al día - Periódico Digital
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.