La veracidad es el grado de confianza que se tiene en una persona o en un organismo que dicen siempre (o casi siempre) la verdad. Por tanto, cuando se expresa que algo o alguien es veraz, se afirma que por lo general no suele mentir. Para tener veracidad, la información debe general confianza. La base de la veracidad debería ser la honestidad; si se descubre que no se ha sido honesto, la estructura probablemente se desmoronará. En algunas profesiones o instituciones resulta ser un valor primordial. con ella se logra que se tengan bases sólidas en las informaciones o en el conocimiento de las cosas.

Dicho lo anterior, nos preguntamos, ¿Qué ocurre cuando se hace todo lo contrario?, es decir, cuando se adultera el relato histórico, ocultando pruebas irrebatibles, que demuestran y sacan a la luz lo que se ha querido tapar.

Perdonen que, llegados hasta aquí, no haya sido capaz de centrar el asunto que quiero comunicarles. Al finalizar el mismo les pido que hagan una pequeña reflexión y que tengan en cuenta que todo ciudadano, en virtud del artículo 20, apartado d, de la Constitución española, tiene derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

El asunto que traigo a colación, es el inexistente e irreal bicentenario de la Policía Nacional. La Dirección General de la Policía en su página web oficial, excluye y no cita la supresión por “inutilidad» de la Policía General del Reino, el 4 de octubre de 1835, publicado en la Gaceta el 5, dando a entender al ciudadano y a los propios policías que hay continuidad con el Ramo de Protección y Seguridad, veámoslo:

1844. Ramo de Protección y Seguridad

“Continúan las fundaciones y disoluciones de cuerpos e instituciones, que ni siquiera pueden llegar a acreditar su eficacia. Así llegamos a 1844”.

La Policía Nacional, pretende convencernos que han estado presente y prestando servicios ininterrumpidos a los ciudadanos y a España desde 1824.

La reciente ley de Memoria Democrática de 20/2022, de 19 de 2 octubre, en su en su artículo 1º dice:

La presente ley tiene por objeto la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos, los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales».

¿Qué entendemos por historia contemporánea? Respuesta, la que abarca desde la revolución francesa en 1789, hasta nuestros días.

Los españoles deben conocer que el aniversario que se va a celebrar es el bicentenario de la fundación de la Policía General del Reino, es decir , de la primera Policía Política de España que, para bien de todos los ciudadanos, fue suprimida para siempre por «inutilidad”, el 4 de octubre de 1835, publicado el día 5 y que antecedió en más de un siglo a la Gestapo o a la propia policía franquista.

El Real Decreto de 18 de agosto de 1827, mediante el artículo 20, dice:

Las atribuciones privativas según la RAE, “privativo es lo propio y peculiar singularmente de alguien o algo y no de otros” de la policía serán la vigilancia dentro y fuera del Reino de las conspiraciones contra el orden legítimo y seguridad del Estado, a cuyo fin se facilitará por los respectivos Ministerios la competente cooperación.

La Policía Nacional, a día de hoy, tiene 115 años de antigüedad, ya que nació con continuidad hasta nuestros días en el año 1908.

Que nadie piense que pretendo anteponer a la Guardia Civil ante la Policía Nacional, ambas tienen su historia, pero no puedo consentir que silencien de la primera el pasado, presente y de paso minimizar sus hazañas, especialmente sus caídos en acto de servicio en tiempos de PAZ, una cifra que ronda los 3.000 fallecidos, en su lucha contra el bandolerismo, anarquismo, maquis, eta, grapo, frap, delincuencia común y organizada y un largo etc. La mayoría de los ciudadanos desconocen que no existe en el mundo, una fuerza pública que haya pagado tan alto tributo de sangre como ha hecho la Guardia Civil. La Policía Nacional no alcanza esa cifra ni de lejos y no se trata de significar quienes han tenido más caídos en el cumplimiento de sus obligaciones, se trata de RESPETO a todas ellas y por el trabajo que desarrollaron, mientras que otros en los algunos momentos no existieron y en otros no salieron de Madrid capital.

Está muy claro para los historiadores que, sin la Guardia Civil, España habría ralentizado su desarrollo económico en unos 20 años o más.

En ningún otro país de nuestro entorno se dieron las circunstancias que se vivieron aquí en el siglo XIX, donde los enfrentamientos y guerras civiles se daban cada dos por tres.

La historia de la Guardia civil es fáctica, es decir, no puede ser puesta en duda por nadie, los hechos hablan por sí solo, en cambio la de la Policía Nacional, su relato no encaja con la verdad histórica, que en su caso a igual que con la Guardia Civil, la dicta o decreta La Gaceta.

Jugar frívolamente con la historia, y adjudicarse 200 años de servicios ininterrumpidos, careciendo de avales documentales y testimonios que acrediten su pasado para obtener unos réditos espurios, es de una gravedad enorme, que no tiene precedentes en todo el mundo.

La verdad nos hará libres. Jesucristo.

José Luis Borrero González
Capitán retirado de la Guardia Civil

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