Un islamista entró en la Basílica de El Pilar al grito de «Alá es grandes, es el único Dios verdadero, el vuestro es falso y sois unos infieles». A continuación, ha lanzado un ejemplar del Corán y ha salido del templo.

La Policía Nacional ha informado este viernes de la detención de un marroquí, de 26 años, tras haber irrumpido en el interior de la Basílica del Pilar de Zaragoza gritando «Alá es grande, es el único dios verdadero, el vuestro es falso y sois unos infieles».

El islamista, además, lanzó un ejemplar del Corán y salió del templo. Agentes de la Policía Nacional acudieron hasta allí, tras recibir un aviso, y cuando llegaron el individuo ya estaba en el exterior, en la Plaza del Pilar.

Tras oponer resistencia, insultar a los agentes e intentar huir, el marroquí fue detenido. La Policía Nacional investiga ahora lo ocurrido.

Se le imputan delitos de resistencia y desobediencia a los agentes de la autoridad, ya que cuando éstos llegaron a la plaza, el atacante llevaba las manos en los bolsillos y desoyó las órdenes de los efectivos, que le conminaron a que las sacara.

El marroquí continúa en dependencias policiales, y posee antecedentes por delitos de lesiones y amenazas.

Unanimidad en la repulsa de estos ataques

Para María García, presidente del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC), «lo que ha pasado en El Pilar, está ocurriendo con frecuencia en Francia y otros países europeos. En España, la gran labor de la Policía y la Guardia Civil tiene al yihadismo muy controlado. Pero no olvidemos que los cristianos y los valores europeos son sus objetivos«.

José Castro, presidente de la Asociación Enraizados ha señalado «Más allá de este triste episodio, este caso nos puede ayudar a entender que, por múltiples causas, la fe especialmente la católica está siendo atacada en España. Debemos cuidar que el fanatismo existente en ciertos musulmanes y manifestado por este joven, sea combatido. Y para ello es necesario que, en los medios de comunicación, en la vida social especialmente la artística y en la vida política, haya un gran respeto por la dimensión religiosa de la persona y de la sociedad, sin la cual es imposible alcanzar el bien común«.

Y concluye José Castro, «El sistema político necesita para fundamentar sus principales postulados, especialmente el respeto a los derechos fundamentales de la persona, acudir a conceptos prepolíticos, conceptos que la filosofía, el pensamiento y la tradición cristiana nos han ayudado a clarificar. Si combatimos esos conceptos prepolíticos mediante la crítica abusiva, la ridiculización, el olvido o su recluimiento en la vida privada e íntima de cada uno, o mediante el ataque frontal laicista de tanta ideología política actual, nos estamos cargando las bases de lo que nos ha hecho prosperar y de nuestra convivencia pacífica como sociedad. Si no recuperamos esa fundamentación no nos extrañe que en nuestra querida España cada vez haya más distanciamientos sociales, barrios que son ghettos, con leyes propias, una sociedad sin convicciones comunes y por ello dividida«.

Redacción