Sarah Panitzke, la defraudadora más buscada de Reino Unido por un presunto fraude con el IVA de más de mil millones de euros a través de la compraventa a gran escala de teléfonos móviles, fue detenida el pasado domingo en la localidad de Santa Bárbara (Tarragona), tras haber permanecido casi 10 años en paradero desconocido.

Según informaron fuentes jurídicas, poco después de producirse el arresto, Joaquín Gadea, el juez que se encontraba de guardia en la Audiencia Nacional, decretó su ingresó en prisión por riesgo de fugo a petición de la Fiscalía y a la espera de que se decida sobre su extradición. Panitzke renunció a su traslado voluntario a Reino Unido, según las fuentes.

Según fuentes de la Guardia Civil, Sarah Panitzke, acusada de un delito de blanqueo de capitales por las autoridades británicas, formaba parte de una organización criminal integrada por 16 personas y ella era la única que se encontraba aún en libertad.

Esta organización se dedicaba al fraude del IVA en la compraventa de teléfonos móviles, que adquirían en el extranjero sin IVA y revendían en Reino Unido, obteniendo un beneficio estimado por HMRC británico de más de un billón de libras esterlinas.

Según los investigadores británicos, la arrestada era la encargada de blanquear las ganancias de la organización a través de las empresas que poseían en España, Dubai y Andorra. Además, esta red llegó a vender más teléfonos móviles en Reino Unido con ventas que superaban las efectuadas por la totalidad de ventas de las tiendas legales.

Los 16 miembros de la organización fueron juzgados en 2013, pero Panitzke no se presentó en las vistas orales fugándose de Reino Unido. La mujer fue condenada, en rebeldía, a 8 años de privación de libertad.

La defraudadora tiene lazos familiares en España, por lo que las autoridades británicas contactaron con la Guardia Civil sospechando que podría ocultarse aquí. En 2015, se pudo comprobar que se ocultaba en la localidad de Olivella (Barcelona), donde la visitaba su marido los fines de semana entre grandes medidas de seguridad.

Sin embargo, durante el operativo que se estableció para detenerla, la fugitiva logró detectar la presencia policial y llegó a cambiar completamente su apariencia y escapar. Desde ese momento, la condenada extremó las precauciones y rompió cualquier vínculo con su familia en España.

Entonces, en febrero, los agentes obtuvieron información que alertaba de la presencia de esta mujer en la pequeña localidad de Tarragona. Durante semanas, decenas de agentes estuvieron vigilando este municipio de 4.000 habitantes y, el pasado domingo 27 de febrero, la arrestaron.