Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

El 27 de junio se celebra la fiesta de la Patrona de la Sanidad Militar Española, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una virgen grabada en un icono procedente de Creta, que salvó a los marineros que la traían del naufragio. Con el tiempo ese icono desapareció y siglos después apareció milagrosamente en Roma, donde se encuentra en la Iglesia de San Alfonso del Esquilino, situada en la vía Merulana, que une las basílicas de Santa María Maggiore (costeada por Felipe IV de España, que tiene una escultura en la logia de la basílica) y la de San Giovanni in Laterano, que era la sede del papado, por ser el obispado de Roma, hasta que se trasladó la sede papal al Vaticano, cuando se construyó. San Alfonso está muy cerca de Santa Maria Maggiore, a unos cien metros o poco más.

La Sanidad Militar Española comienza de un modo organizado en tiempos de los Reyes Católicos, con motivo del asedio de Granada y la creación de un hospital en la villa de Alhama de Granada. Felipe II creó la Real Botica y ya con los Borbones se reorganizó todo más especialmente. A principios del XIX se crean los reales colegios de cirugía de la Armada en Cádiz y del Ejército y Población Civil en Barcelona. Pedro Virgili fue el encargado de ello. En aquella época, en plena invasión francesa, se organizó la Expedición Filantrópica de la Vacuna, que llevó a cabo Francisco Javier Balmis, con la ayuda de la enfermera María Pita y un montón de niños, con objeto de vacunar a todas las personas de Hispanoamérica y luego de Filipinas contra la viruela. Fue la primera vacunación masiva de la historia del mundo. Su ayudante, José Salvany, falleció en Cochabamba de tuberculosis y sobre su sepultura hoy pasa una carretera. Pero es que a finales del siglo XVIII, José Queraltó, otro gran médico militar, inició las inmovilizaciones de fracturas con escayola. Y en el Sitio de Baler, Vigil de Quiñones, también médico militar, estando ya enfermo de Beri-Beri, seguía atendiendo a los soldados y mandos, así como a los civiles y familias que padecían dicho ataque.

Ya en el siglo XX, en la guerra de Marruecos, Fidel Pagés Mirave –otro médico militar– introdujo el primer aparato de rayos-x para facilitar las intervenciones quirúrgicas. Ya en el siglo XX la Sanidad Militar Española ha participado en múltiples misiones de ayuda internacional: Vietnam, Nicaragua, Guinea Ecuatorial, Argelia (como ayuda a los huidos del Sahara y allí establecidos), Irán, Camerún, Irak, Bosnia, Albania, Kosovo, Afganistán, Líbano, Honduras, Indonesia, etc.


Pero es que en España también ha ejercido funciones de ayuda humanitaria en catástrofe, como el terremoto de Lorca, y en situaciones de normalidad, mediante los conciertos con algunas comunidades autónomas en materia de asistencia sanitaria.

El Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla” ha estado y sigue estando ligado a la universidad, tiene docencia de especialidades y es referente en determinados temas, como la asistencia sanitaria mediante telemedicina, la medicina preventiva, los sistemas analíticos, la radiología, etc. Hoy en día se puede acceder a la profesión de médico militar de dos maneras: una estudiando la carrera de medicina y formación militar en la universidad de Alcalá de Henares y Academia Central de la Defensa, donde viven y son trasladados a diario a la universidad, siendo las prácticas en el Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”; la otra es una vez terminada la carrera en otra universidad, opositar –como antiguamente– a las plazas convocadas de Sanidad Militar para ello. Eso los médicos, porque los farmacéuticos, veterinarios y odontólogos siguen el sistema tradicional de las oposiciones, con su paso por la Academia General Militar de Zaragoza, la Academia Militar del Aire y la Academia de Formación de la Armada, además de la Academia Central de la defensa, sita junto al Hospital “Gómez Ulla”.

Las especialidades pueden elegirse antes de empezar la carrera o a lo largo de ella. El compromiso de permanencia de los que estudian la carrera es de quince años. Los otros no tienen compromiso de permanencia, pues no se les paga la carrera. Pero incluso los del compromiso pueden renunciar, pero habrán de pagar el coste de la carrera, que varía según los años, como es lógico.

Personalmente, mi experiencia de trabajo es muy amplia. Antes de ser militar trabajé en Canadá. Y luego, pude compaginarlo con mi trabajo en la seguridad social, privado, universidad en España y en otros países (me contrataban para cursos master). Bien, pues donde he sido más feliz, con gran diferencia, ha sido en la milicia.

Lo demás está bien, produce buenas sensaciones, pero el nivel de sentimiento y de cariño, el nivel de amistad y compañerismo, el estímulo para investigar y muchas otras cosas, son inigualables. Y no disimulo, que fuera me trataron muy bien: soy Doctor Honoris Causa, Excellent in Health Care Prize, Who is who in the world, Medical Doctor of de year (Instituto de Cambridge), etc. Aparte del Doctorado en Medicina y Cirugía, Especialista en Microbiología y Parasitología, Especialista en Análisis Clínicos, Diplomado en Medicina Preventiva, Diplomado en Bioestadística… Bueno y un montón de cosas más. Bien, pues ¿saben lo que les digo?, que eso son farfollas, como dicen en mi pueblo. Lo único importante en la vida es el cariño y entre mis compañeros jamás me ha faltado. Lo demás… “vanitas vanitatis et Omnia vanitas”.

Así es que ¡viva la Sanidad Militar y viva la Guardia Civil!

Y por supuesto, ¡VIVA ESPAÑA!

Francisco Hervás Maldonado
Coronel Médico (r)

 

Benemérita al día - Periódico Digital
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