La cabo María del Carmen Gómez Hurtado, destinada en la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire y del Espacio (PAPEA), fue la encargada de descender desde el cielo granadino portando la bandera nacional el pasado sábado, en la celebración del desfile del Día de las Fuerzas Armadas. Y lo hizo a la perfección, aterrizando sin novedad frente a la Tribuna Real. Se ha convertido de este modo en la primera mujer en protagonizar esta maniobra, justo cuando se conmemora el 35 aniversario de la entrada de la mujer en las Fuerzas Armadas.

El Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) es la unidad de operaciones especiales del Ejército del Aire. Llegar a un lugar que defiende un lema que reza ‘Solo merece vivir quien por un noble ideal está dispuesto a morir’ no es fácil. Y cambiar después el chip y marcharte a la Patrulla Acrobática de Paracaidismo (PAPEA), cuya misión es representar a España y al Ejército del Aire en exigentes exhibiciones y competiciones nacionales e internacionales de paracaidismo, tampoco. Pues bien, esta es la trayectoria, hasta el momento, de la cabo María del Carmen Gómez Hurtado, nacida en Elche en 1985.

Es de las pocas mujeres que se ha ganado a base de esfuerzo y tesón la boina verde del EZAPAC, para lo que es necesario superar un plan de instrucción de los más exigentes y completos de las Fuerzas Armadas. Se trata de un plan dividido en dos fases: la primera consiste en una formación básica que incluye las actividades teóricas y prácticas de materias o asignaturas como topografía, marcha de endurecimiento, transmisiones, armamento, tiro, vida y movimiento en montaña, instrucción y lanzamiento paracaidista, adiestramiento físico-militar, defensa personal o NBQ; la segunda fase es mas técnica y se centra en avanzar en la instrucción general para el combate, mejorar la condición física, la tolerancia al cansancio y al estrés, el trabajo en equipo y el espíritu de sacrificio. Los que finalmente superan estas dos fases tienen que realizar la instrucción táctica de combate, alrededor de doce días en los que se intenta simular el estrés y el cansancio a los que uno se puede ver sometido en una situación de combate real. Solo unos cuantos elegidos son capaces de superar esta dura instrucción, en la que se lleva a la persona hasta el límite físico y psicológico con distintos ejercicios y evaluaciones. Los que lo hacen son recompensados con la boina verde.

La cabo Gómez Hurtado la consiguió en 2006 e inmediatamente entró a formar parte de uno de los equipos operativos de fuerzas especiales con el que realizó su primera misión internacional como tiradora en el destacamento de helicópteros desplegado en la base de apoyo avanzado de Herat, Afganistán (HELISAF), en el año 2008. Después participaría en cinco misiones más en Afganistan, integrada en equipos tácticos de control aéreo, tanto en Herat como en Qala-e-now, entre los años 2009 y 2013. Formando parte de uno de estos equipos experimentó en 2010 su bautismo de fuego real, al sufrir una emboscada cuando se encontraba realizando una misión de escolta de un convoy. Unos días después se vería envuelta en una nueva emboscada de la que afortunadamente salió ilesa.

En 2016 decidió cambiar de aires y solicitó participar en el período de selección de personal para ingresar como voluntaria en la PAPEA, donde se ganó un puesto por su excelente aptitud y actitud. Allí es la única mujer y, según sus instructores, demuestra cada día una elevada capacidad de aprendizaje y unas formidables cualidades físicas y mentales.

Hace algunos meses fue madre por primera vez y, recién incorporada de su permiso maternal, se proclamó campeona de España militar en la modalidad de precisión. Además, en el último Campeonato Mundial Militar celebrado en noviembre en Qatar, formó parte de la selección nacional femenina.

Redacción