Su abogada pidió una pericial para verificar si el detenido tenía algún problema mental

Fazal, alias El Negro, autor confeso del triple crimen de Morata (Madrid), de 42 años, denunció por estafa a las dos hermanas de 74 y 71 años, antes de agredirlas en febrero del año pasado y matarlas el pasado mes de diciembre. Las había prestado unos 30.000 euros para que ambas siguieran mandando dinero a dos supuestos militares norteamericanos con los que mantenían desde hace siete años una relación amorosa a distancia. Llegaron a vender un piso y luego se arruinaron al mandar más de 400.000 euros a los dos americanos a cambio de recibir una herencia de siete millones de euros.

Las dos hermanas acudieron al locutorio de Fazal de Arganda para los envíos internacionales que realizaban a sus amados, que en realidad eran dos supuestos estafadores.

Ambas embaucaron a Fazal para que les dejase 30.000 euros a cambio de devolverle el doble en cuanto cobrasen la herencia convenida. Poco después, Fazal se trasladó a vivir a la casa de las hermanas. Se alojó en una habitación de la parte baja e incluso la relación con ellas era cordial y las acompañaba a hacer recados y a la compra.

Hasta que Fazal, El Negro, se dio cuenta también de que había sido engañado y que las dos hermanas eran víctimas de una estafa del amor.

Antes de agredirlas acudió a un cuartel para denunciar que había sido víctima de una estafa y que le debían 60.000 euros. En febrero del año pasado agredió a martillazos a Amelia, una de las dos hermanas. Ella estuvo 16 días en el hospital y él fue detenido e ingresado en la prisión de Estremera por un delito de lesiones. Su entonces abogada de oficio, Vera Histrovava, se extrañó por su comportamiento y aseguró ayer que pidió una pericial para comprobar si padecía una enfermedad mental.

El pasado mes de septiembre se celebró el juicio por la agresión a Amelia en el Juzgado de lo Penal número 2 de Alcalá de Henares. Fue condenado a dos años de prisión y se le prohibió aproximarse a menos de 500 metros y comunicarse con la víctima durante dos años y medio.

La defensa solicitó el beneficio de suspensión de la ejecución de la pena privativa de libertad, a lo que no se opuso ninguna de las partes, y el juzgado se la concedió al carecer de antecedentes penales y asumir el pago de una indemnización de 2.900 euros. Inmediatamente, salió de la cárcel tras seis meses en prisión provisional.

Como Fazal tenía todas sus pertenencias, pasaporte y documentos en la casa de las hermanas, el pasado mes de octubre llamó a su abogada para preguntar cómo podía recuperarlas. La letrada solicitó al juzgado una autorización para que acudiera a la casa de Morata acompañado de la Policía Local del municipio. Ese oficio fue enviado por el juzgado de Alcalá al Ayuntamiento de Morata el pasado mes de noviembre, un trámite que desconocían en el Consistorio.

Cansado de no tener el permiso judicial se sospecha que El Negro acudió días antes de Nochebuena y sin avisar a la casa de Morata para recuperar su dinero, su pasaporte y sus pertenencias. Entró en la vivienda de los tres hermanos con la propia llave que aún conservaba de su estancia en Morata de Tajuña. Después pudo discutir con Amelia y en un ataque de furia la golpeó con un objeto contundente hasta matarla. Luego, apuñaló y agredió hasta la muerte a los dos hermanos que estaban también en la casa. No se cree que se trate de un crimen premeditado o preparado. Ninguno de los vecinos de las casas cercanas asegura que sobre esos días oyó algo raro o extraño dentro de la vivienda.

El pasado lunes de madrugada Fazal se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Arganda y confesó que mató los tres hermanos al reclamarles lo que le debían, ya que estaba arruinado.

Las autopsias de los tres cadáveres siguen sin estar concluidas y debido al estado de descomposición de los tres cuerpos se está a la espera de las pruebas genéticas para confirmar su identidad.

Hoy miércoles el triple asesino será puesto a disposición judicial por la Guardia Civil en el juzgado de Arganda del Rey (Madrid).

Redacción
Con información de: El Mundo | Luis F. Durán, Daniel J. Ollero