
El jefe de Información de los Mossos durante el referéndum del 1-O, Manel Castellví, ha asegurado en el juicio del procés que el expresident Puigdemont desoyó el aviso de los Mossos de parar el 1-O por riesgo de que se produjera una «escalada de violencia» y ha expresado que sintió «frustración» por ello.
Castellví, que ha declarado como testigo, ha sostenido que la cúpula del cuerpo advirtió al Govern de que cumplirían con el mandato judicial de impedir el referéndum.
Según su testimonio, después de que la cúpula de los Mossos intentara «disuadir» el 28 de septiembre a Puigdemont, al exvicepresidente Oriol Junqueras y al exconseller Joaquim Forn para que no siguieran adelante con el 1-O, el ejecutivo no les hizo caso.
«Lo que hicimos es dejar bien claro que nosotros actuaríamos en cumplimiento de ese auto (que les ordenaba impedir el referéndum)», ha asegurado Castellví, que ha confesado que sintió «frustración» al saber que el Govern seguiría adelante con el 1-O.
Por otro lado, ha explicado que los binomios de la policía catalana tenían la orden de «dialogar» y «mediar» con los concentrados en los centros de votación y que los ‘antidisturbios’ de la BRIMO no fueron activados en esa jornada.
Ha negado un espionaje premeditado a los vehículos de Guardia Civil y Policía Nacional, pero que en algún caso se pudieron hacer «comprobaciones de matrícula».
Castellví ha admitido, asimismo, que hubo «incidentes» durante las protestas del 20-S en la consejeria de Economía, pero no ha sabido argumentar por qué no se tomó declaración a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart como organizadores de las mismas.
Preguntas del fiscal Zaragoza
Con continuas preguntas y repreguntas, el fiscal Javier Zaragoza le ha cuestionado al testigo por la actitud de las parejas de Mossos durante el 1-O, a lo que ha contestado: «Su misión era dialogar, con los concentrados».
Según este mando, los Mossos tenían la orden de «intentar el cierre de los locales», cumpliendo con el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), «lo que se consiguió en 24 centros en los que no se constituyó el centro a primera hora».
«Ya teníamos previsiones de que la mayoría de colegios tendrían actividades», ha reconocido, aún así, ha asegurado que la BRIMO se reservó en Barcelona para manifestaciones que no tuvieron trascendencia».
Castellví ha reconocido que la orden de la Fiscalía Superior de Cataluña y luego del TSJ era que la Policía y la Guardia Civil actuaran en «auxilio» de los Mossos.
Ha negado un espionaje a los coches de las Fuerzas de Seguridad del Estado, aunque matizando que «Si aparece un vehículo de Guardia Civil o Policía, pues igual como si aparece una ambulancia, el CECOR (Centro de Coordinación de los mandos de los Mossos) era informado», ha comentado.
El fiscal le ha preguntado entonces si lo que se ordenó fue consultar matrículas de vehículos camuflados». «Lo desconozco», ha respondido antes de añadir: «Que se hagan comprobaciones de matrícula puede ser, pero si sabes que son de Guardia Civil no es necesario».
También ha dicho que no tenía conocimiento en detalle de las diligencias practicadas por los Mossos durante el cerco a la Consejería de Economía del 20 de septiembre registrada por orden judicial, ya que estuvo de viaje entre los días 16 al 24. «Sin ánimo de mentir creo que se denunció a dos personas que habían robado unas mochilas», ha dicho. No obstante, ha reconocido que no se les tomó declaración ni se detuvo a nadie.
