
Ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga al que fuera máximo responsable de los Mossos d’Esquadra, el coronel Pérez de los Cobos dejó clara su desconfianza en Trapero. Acusó al ex-mayor de los Mossos de alinearse con Carlos Puigdemont durante el referéndum.
Pérez de los Cobos puso el acento en el permanente interés de unos y otros —Govern y policía autonómica— en salvaguardar la convivencia y los derechos de los ciudadanos por encima de cualquier otro objetivo. «Puigdemont dijo que una interlocutoria judicial no podía pisotear derechos ciudadanos. Le pedí que desconvocara y dijo que ya sabía lo que hacer. Me sorprendió que Trapero no hiciera la petición. Parecía alineado. No dijo que ya se lo hubiera pedido», aseguró.
Incidiendo en la misma idea, precisó que los mandatos recibidos eran totalmente «claros» y que, con ellos en la mano, la orden prioritaria era la de impedir la celebración de un referéndum que era ilegal. No obstante, añadió, «los Mossos insistían en priorizar la convivencia, la seguridad y el orden público».
Este hecho se tradujo en una especie de diálogo de sordos, una continua incomprensión mutua que dificultó las cosas.»Si yo hubiera tenido el mando, mi primera decisión habría sido apartar al mayor Trapero, porque permanentemente ponía palos en las ruedas», dijo De los Cobos, que precisó que su labor de coordinación nunca implicó el mando. Entonces —descató— «le hacían de menos» y ahora parece que sucede todo lo contrario. «Me quieren hacer de más dándome una función que no me correspondía», ironizó, en clara referencia a uno de los argumentos de defensa de Trapero, que se escuda en un fracaso generalizado del plan que no puede achacarse exclusivamente a los Mossos sino a todo el operativo.
El coronel no soslayó la compleja relación que mantuvo desde un inicio con el mayor Trapero. Achacó el malestar de este hacia su persona, que quedó claro en continuos «desaires» personales, en el hecho de que el jefe de la policía catalana le veía «como una injerencia». También criticó su plan para enfrentarse al 1-O ideado —explicó— como si aquello fuera un «evento normal» y no la convocatoria ilegal de un referéndum.
El comportamiento de Trapero consistió siempre en «no pedir ayuda». Siempre consideró que se bastaba solo para hacer frente al operativo y que contaba con efectivos «suficientes». Pese a la evolución de los acontecimientos, «no cambió de actitud ni hizo ninguna petición de apoyo».Pérez de los Cobos siguió como testigo la misma línea que ya mostró ante el tribunal del ‘procés’. En aquella ocasión, se mostró contundente sobre la falta de efectividad del operativo de la policía autonómica. «Desde la jefatura de los Mossos, se puso en marcha un operativo más encaminado a facilitar el referéndum ilegal que no a impedirlo», indició entonces. Calificó la actuación del cuerpo como de «pasividad absoluta» y puso el acento en los intentos de obstrucción de la labor de la Policía y la Guardia Civil.
En su comparecencia, corroboró la misma idea. La diferencia es que ahora el que se sienta en el banquillo es el propio Trapero. «No pensamos nunca que los Mossos iban a llegar a ese nivel de inacción», lanzó, para precisar a continuación que barajaron tres hipótesis: colaboración, inhibición y obstruccionismo. La policía autonómica se movió en todo momento entre las dos últimas, indicó.
