Poco puedo añadir al artículo excelente de mi colega coronel Jesús Narciso Núñez Calvo, Guardia Civil y Doctor en Historia. Es uno de esos poquísimos artículos que me saben a poco. Su estructura, su bibliografía, su secuencia e incluso su estética literaria son magníficas. Por lo tanto, poco queda ya por decir, salvo una cosa: el por qué –de una manera indirecta– se trata de hacer daño a nuestra Guardia Civil, esa es la cuestión. ¿Es por su carácter militar? O puede que se deba a su hincapié en el Honor, la principal divisa de nuestra Guardia Civil, que enlaza de una manera inseparable la justicia con la ética, el deber con la moral, el respeto con la dignidad y la verdad con la convivencia.

¿Por qué no se insiste en ello, en lugar de crear enfrentamientos o competiciones absurdas? Pero el tema del daño ajeno en interés propio es antiguo como la vida misma y quien lo ejerce se vale de toda suerte de disimulos y connivencias que no vienen a cuento. Me recuerda un tema muy antiguo, el Hybris griego. ¿Qué es el Hybris? Pues la justificación delo injusto en beneficio propio: insolencia, desmesura, soberbia, orgullo, osadía, violencia, insulto, prepotencia… Era la justificación de los gobernantes en la Grecia Clásica para hacer lo que les venía en gana en beneficio propio. Gracias a ello se inventaron unos dioses a los que utilizaron como justificantes de la injusticia social (ciudadanos, metecos o extranjeros –ciudadanos solo parcialmente– y esclavos o ilotas, según Esparta), de los asesinatos, de los robos, guerras y “apartheid”, así como de toda suerte de negocios impresentables y maldades. No se echaban atrás con nadie. A Sócrates le dieron la cicuta, a Platón lo vendió como esclavo el tirano de Siracusa, por proponerle la democracia según su criterio (aristocracia no de sangre sino de conocimientos y capacidad), a Pitágoras y a Zenón de Elea los mataron. A este último, además, lo trocearon y se lo dieron a comer a los perros. Y muchos otros más. Sin embargo, a Aristóteles no lo entendían y lo dejaron en paz. Tal vez influyera el hecho de haber sido maestro de Alejandro Magno.

Pues estos que nos gobiernan, profundamente incultos, han descubierto el Hybris para justificar su ambición con un soporte de muy escasa capacidad. No me explico como pueden engañar a nadie, ya que se les ve venir a leguas de distancia. Y claro, para perpetuarse en el poder promocionan la ignorancia, la incapacidad, la idiocia, la vulgaridad y lo que no viene a cuento. Son gente muy retrógrada, nada progresista, por más que se lo llamen ellos a sí mismos. No se le ve salida a este camino. En parte la Historia nos lo recuerda. Para alcanzar el nivel cultural del siglo IV o V de Roma, tuvimos que llegar a los siglos XVII o XVIII, para llegar a ese nivel. Bueno, pues ahora está sucediendo algo parecido y no se le ve una salida fácil y ágil.

El problema de todo ello no es la competencia en antigüedad entre la Guardia Civil y la Policía Nacional o viceversa. El problema no es esa doctrina falsaria de la injusta Memoria Histórica. El problema no es la gestión económica injusta arreglada por otra más injusta todavía. El problema son dos cosas muy elementales: el egoísmo y la estupidez. El primero rige la ambición y el segundo las actuaciones. En lugar de gastar el dinero en sandeces y en sueldos mayestáticos de inútiles, lo mejor es pensar DE VERDAD en aquellos que lo necesitan, cosa que tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil hacen, por el bien de España –o sea, de todos nosotros– y especialmente de quienes más ayuda necesitan, con unos sueldos ridículos y unas exigencias “in crescendo”.

Estas tonterías tienen un mal porvenir. Hitler fracasó, Lenin fracasó, Castro fracasó, Mao Tse-Tung fracasó. Y así sucesivamente todos los dictadores. ¿Qué esto no es una dictadura? Puede que todavía no, pero va camino de ello. Y resulta que el fundamento es el libro de un señor, Karl Marx, que mató de hambre a su familia. Buen comienzo.

Me niego por tanto a picar en esa estratagema tan burda de la antigüedad de Guardia Civil vs. Policía Nacional. Pero sí exijo para ambos cuerpos unos salarios más dignos, unas condiciones de trabajo mucho más justas, una ayuda sustancial a sus condiciones de vida (viviendas, economatos, etc.), una promoción de la calidad de su trabajo y del acceso responsable y justo a dichos cuerpos, unos medios de seguridad mucho más eficaces, una promoción constante de su trabajo en los medios, una ayuda para la escolarización de sus hijos, una asistencia sanitaria libre y variada, un soporte legal adecuado de sus actuaciones, con gabinetes jurídicos que los defiendan adecuadamente, unos ascensos justos y merecidos, un respeto a la intimidad de sus familias, una formación continuada adecuada y justa, una uniformidad costeada en todos los casos y muchas otras cosas más.

Sobran mariscos y sindicatos de cuentistas, politizados e irrelevantes. Sobra personal civil en las direcciones correspondientes, sobre todo porque ni están ni quieren estar entrenados. Y desde luego, sobra esa estupidez de la antigüedad, que no viene a cuento, sobre todo cuando se desfigura la verdad, sepa Dios con qué fines.

Pero es lo que hay y lo que pretenden perpetuar la cuadrilla de incapaces que nos gobierna. Tal vez tengamos que emigrar antes de que este país se convierta de nuevo en Al-Ándalus. Algunas regiones, como Cataluña, ya van camino de ello.

España, España. Juan de Fermoselle Encina (Juan del Encina; León, 1469–1529) fue sobre todo un músico, aunque también poeta, que en su tiempo recogió en un poema lo mismo que hoy podríamos decir:

Triste España sin ventura.
todos te deben llorar.
Despoblada d’alegría,
para nunca en ti tornar.

Tormentas, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembrote Dios de placer
porque naciese pesar.

Hizote de mas dichosa
para mas te lastimar.
Tus victorias y triunfos
ha se hovieron de pagar.

Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar,
pierdes la luz de tu gloria
y el gozo te gozar.

Pierdes toda tu esperanza.
no te queda que esperar,
pierdes Pritan alto
hijo de Reyes sin par.

Llora, llora, pues perdiste
quien te había de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.

Llevote todo tu bien,
dexote su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.

De tan penosa tristura
no te esperes consolar.

No se puede describir mejor una situación como la que vivimos. Eso si, tenemos que reconocerlo: aquí se come y se bebe muy bien (por ahora). En fin, vamos a ello, que es lo único que nos va quedando, aunque algún que otro majadero le moleste la ganadería.

 

Francisco Hervás Maldonado
Coronel Médico
Excellence in Health Care Prize
Doctor Honoris Causa in Health Sciences