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El jefe de la Comisaría General de Información de los Mozos, Manuel Castellví del Peral ha reconocido este martes ante el juez Pablo Llarena que la Policía autonómica intentó incinerar documentación del servicio de información que él dirigía y que no se trataba de informes de tiempo, sino de «pocos días». Eran informes de seguimientos y actas del Comité de Coordinación, ha dicho.

El mando policial, máximo responsable de investigación dentro de los Mozos, ha coincidido con los agentes que declararon ayer en que en una reunión celebrada el 28 de septiembre, los Mossos advirtieron al expresidente Puigdemont, a su nñúmero dos, Oriol Junqueras, y al exconsejero de Interior Joaquim Forn, de que el 1-O iba a haber altercados, e incluso violencia, pero que estas advertencias fueron desatendidas por los responsables políticos, una circunstancia que al testigo le provocó «gran frustración».

Castellví ha revelado también que los Comités de Defensa del Referéndum, los CDR grupos de personas que el día del referéndum se rebelaron contra las fuerzas de seguridad estaban formados por gente de la CUP, ERC y de las asociaciones ANC, Ómnium Cultural y la AMI. Fuentes presentes en su declaración aseguran que el mando de los Mozos ha reconocido que no se cumplió la orden judicial de cierre de los colegios.

Situación de riesgo

Los otros dos mandos de los Mozos que han declarado después y que participaron en el dispositivo policial del 20 de septiembre (disturbios ante la Consejería de Economía) ha coincidido en asegurar que se dio una situación de riesgo porque se llegaron a concentrar ante esta sede 40.000 personas y que pidieron a la intendente Laplana (imputada en la Audiencia Nacional) que mandara más efectivos, pero los máximos responsables del dispositivo evitaron tomar medidas.