Redacción: Francisco Hervás Maldonado, Coronel Médico (R)


 

Cada año, desde el siglo XVIII, se celebra el 6 de enero la Pascua Militar, consistente en un acto al que acuden SS MM los Reyes de España y autoridades civiles y Militares.

 

El origen de esta celebración data del año 1782, en el que el día 6 de enero el ejército español reconquistó Mahón, que llevaba años tomada por los británicos, así como también lo estaban Gibraltar y otras zonas de la América Hispana. La Gran Bretaña tenía organizado un acoso permanente al Imperio Español en muchas partes del mundo. Incluyendo la península ibérica y sus islas Baleares y Canarias. Son muy conocidas las agresiones y saqueos de Cádiz y La Coruña, entre otras muchas. Pero eso se revolvió contra ellos en la Guerra e la Independencia de los Estados Unidos, en la que Francia y España firmaron una alianza apoyando a los independentistas norteamericanos contra los ingleses.

 

El acto de la Pascua Militar se celebra en el Salón del Trono del Palacio Real y recuerda la Orden que el Rey Carlos III dio, tras la reconquista militar de Mahón, a los Virreyes, Capitanes Generales, Gobernadores y Comandantes Militares de todas las plazas, transmitiéndoles su felicitación a las Fuerzas Armadas a su cargo. A dicho acto acuden los Reyes de España, el Presidente del Gobierno y Principales Autoridades Políticas, así como los Responsables del Estado Mayor de la Defensa de los tres Ejércitos y Responsables Militares principales de la Guardia Civil, así como de las Reales Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, Representantes de diversas Instituciones de la Guardia Civil y de la Hermandad de Veteranos de Las Fuerzas Armadas de España. También asisten invitados algunos militares de otros países, sobre todo de Hispanoamérica.

 

En fin, es un acto importante, tanto para todo nuestro estamento militar como para nuestra monarquía constitucional, que recoge un importante legado histórico: el sentido de la defensa de nuestra nación y de sus habitantes, llevado a cabo por nuestros militares secularmente. Bien, pero…

 

 

¿Qué significa hoy una celebración así?

 

Pues significa de todo. Para los ilusos, que creen que la seguridad personal y nacional no está en riesgo nunca, pues un paripé, un folclore con uniformes de gala y un motivo para soplarse unos traguitos bien servidos. Si, es cierto lo que canta el dicho: hay tontos que tontos nacen, hay tontos que tontos son y hay tontos que tontos hacen a los tontos que no son. Me refiero a los “progresistas”, cuyo progreso consiste en arruinar al prójimo y enriquecerse ellos, gracias a unos eurillos mangados a quien los tiene y que los esturrean entre los desfavorecidos para que vivan míseramente y les voten. Los sobornados comen poco, pero comen. Viven de “okupas”, pero les apoya el gobierno. Porque a un obrero de la construcción no suelen pagarle más de 800 euros, mientras que a un “progresante” le dan más de 1.000 por no hacer nada. Me recuerda el chiste del sevillano, al que cuando ibas a visitarlo te decían: “Fulanico tá eshao. Güerva una mijilla más tarde, a vé si se baja la caló”. Y la caló no se baja jamás en estos casos.

 

Hay algunos otros que, como Esaú, que venden su valía por un plato de lentejas estofadas. Estos si cobran algo más, pero dependen por completo de la permanencia de sus valedores, lo cual es un disparate porque dicha permanencia suele ser efímera. Este grupo disimula muy bien, pero la falsía de su conducta es la norma. Saben que hacen mal, pero “la tela es la tela” y carecen de esperanza de futuro. Bertrand Russell, autor de Principia Mathematica junto con Whitehead, decía una de las cosas más sabias que he leído: se puede perder todo menos la esperanza, porque si se pierde la esperanza es imposible recuperar lo perdido. Bien, pues estos individuos son unos desesperanzados, solamente ven lo inminente, y a veces tampoco ven eso.

 

Finalmente están los que tienen esperanza y ello es debido a que tienen Principios Morales y Éticos muy sólidos. Los que creen en la convivencia, en la solidaridad, en la unión en pro de la mejora de todos y no solo de unos pocos, los que defienden el trabajo justo, protegen nuestra convivencia, nuestras fronteras, nuestra Gran Historia en común. Como decía Santayana: quien no conoce su Historia está condenado a repetirla. Y así es, porque la vida es un bucle si no se tienen sólidos fundamentos éticos que nos guíen: todo se repite y no se avanza. Es más, incluso se retrocede.

 

Nuestras Fuerzas Armadas y Guardia Civil siempre han cumplido con su deber de Defensa de España y de los Españoles. Todos queremos una Sociedad Libre, lo que lleva implícita la convivencia y el respeto a las ideas del prójimo, pero no la intimidación, el acoso, el abuso y la criminalidad, por mucho que se intenten camuflar, pues no es posible ni hay quien se lo crea.

 

Entonces… ¿qué queremos que nuestras FA,s sean? ¿Títeres o Justos y Responsables? Esta es la cuestión.

 

En conclusión: la Pascua Militar no es un laudo que los militares hacemos a la Corona o a los políticos, sino más bien al contrario. Es S.M. el Rey Felipe VI y todos sus antecesores hasta Carlos III quienes, siguiendo su norma, felicitan a los Militares por su entrega a España, en defensa de sus tierras y sus ciudadanos. Es, por tanto, algo más que un acto protocolario, pues recoge todo lo que el esfuerzo, la solidaridad, el espíritu de ayuda y –sobre todo– el Honor, acrecientan nuestra unión y el verdadero progreso de esta nuestra querida nación, haciéndonos sentir orgullosos de nuestros orígenes y dando una alegría especial a ese cariño que, entre todos, nos tiene felices y dispuestos a seguir, superando todas las barreras que la maldad o el azar nos pongan al paso.

 

En esta Pascua Militar, devolvamos a nuestros Ejércitos y Guardia Civil la Dignidad que se merecen y que han ganado a lo largo de muchos siglos de sangre y valor. Que indignidad no se haga fuerte en ellas jamás.

 

 

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (R)

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