Un año nuevo se nos viene encima, esperemos que mejor que el pasado en cuanto a principios morales y honor. Porque la verdad es que de ambas cosas andamos muy escasitos a nivel político y por desbordamiento, social, familiar, etc. Hablo en términos generales, porque también hay gente muy honrada porque el Honor es su principal divisa, como la Guardia Civil y, en general, sus hijos, ya que han sido y están siendo educados en ese gran detalle que revela el honor de una familia, que es la honradez de sus miembros.

Siempre que pienso en el honor recuerdo mucho a los clásicos, origen de nuestra cultura, nuestra manera de vivir y nuestra política, si es que no se corrompe, como también les pasó a ellos. Juvenal decía que el mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir. Sí, porque la vida hay que defenderla con valentía, como hace nuestra Guardia Civil. De hecho, si viviera Aristóteles les propondría para una y otra condecoración, pues ya decía este gran filósofo que nunca harás nada es este mundo sin coraje; es la mayor cualidad en la mente junto al honor. Y ese honor del que hablamos ha de ejercerse de manera cara, junto a tus iguales, porque como dice el refrán “honor que en bajo amigo se procura, poco dura”. Es decir, que es imposible ser honrado y honorable acorde con quien no lo es, ya que solamente te caben dos posibilidades: o dejas de ser amigo de quien no es hombre de honor o dejas de ser hombre de honor tú.

El honor no es un servicio hacia solo algunas personas que nos caen bien, sino hacia todas. Según cuenta un dicho, el servicio a los demás en su momento y necesidad es un privilegio y un honor. Es lo que Vicente del Bosque, jugador y entrenador de fútbol en el Real Madrid y en la Selección Española y es que el éxito sin honor es el mayor de los fracasos. Es decir, que nuestra Guardia Civil no sirve a los ciudadanos para ganar ascensos o méritos, sino para que la vida de todos sea mejor y más justa, llena de paz, guiada por principios morales que defiende su honradez, solidaria entre todos y que no falte la convivencia alegre y formemos un grupo de empuje para que España avance hacia la calidad de vida y el bienestar. Es decir, que priman las ideas sobre las ideologías, pues estas últimas encharcan la limpieza de nuestras vidas. Es decir, que vamos todos en el mismo barco rumbo a la felicidad y no es decente ni aceptable que tiremos a otros de este barco para “tocar a más”.

Estos egoístas, disfrazados de políticos en muchos casos, usan la mentira constantemente en beneficio propio. Evidentemente no han leído al bueno de Cicerón, ya que lo dijo bien clarito: como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad. Sí señores, eso es lo que está sucediendo desde hace ya algún tiempo. Se tergiversa la realidad, se miente en beneficio propio y se premia a quienes apoyan esa mentira egoísta. Publio Cornelio Tácito ya nos lo dijo en tiempos de los emperadores Vespasiano, Tito y Domiciano, que falseaban la verdad en beneficio propio, como por ejemplo el saqueo del Templo de Jerusalén para poder obtener dinero y recursos diversos y así poder construir el Coliseo de Roma. Por esa, entre otras muchas razones, se reza el Vía Crucis todos los años en dicho Coliseo y suele presidirlo – cuando puede– el Papa. Tácito es claro y dice que en un espíritu corrompido no cabe el honor. Pero no se para ahí, sino que insiste en que hemos de luchar contra la corrupción, pues vivir bajo sus normas es una vergüenza para todos los ciudadanos honrados, prefiriendo incluso morir a vivir sin dignidad ni honor: una muerte honrosa es preferible a una vida vergonzosa.

La mentira se basa en legislar sin parar y situar en puestos estratégicos a servidores del dictador que la ejerce, pues no se le puede llamar demócrata a un marrullero y embustero, que solo busca el medre personal y a la sociedad que le vayan dando por donde más duela. Me encanta la claridad de Publio Cornelio Tácito: corruptissima re publica plurimae leges (cuanto más corrupta es la gestión pública, más leyes produce).

Ojalá aparecieran por aquí muchas gentes como la Guardia Civil, a quienes ya definía Don Pedro Calderón de la Barca varios siglos antes de que fuera fundada: el honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios. Y no olvidemos lo que la milicia era para nuestro querido clérigo escritor:

Ese ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mayor calidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho,
no adorna el vestido al pecho,
que el pecho adorna al vestido;

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados;
que, en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Pues esa es la parte militar que aclama a nuestra Guardia Civil, de la que todos –los que somos militares y los que son civiles– estamos muy orgullosos y tratamos de seguir el ejemplo.

Hace ya bastantes años estuve destinado en Barcelona y me siento orgulloso de haberlo hecho, pues conocí a gente magnífica y muy española. Pero se hicieron con el poder los servidores del ego y su ego es tal que ahora pretenden echar a la Guardia Civil de Cataluña. Esto no se puede consentir. Ni tampoco que tus hijos no puedan estudiar en español o que vayas a una tienda o restaurante y no puedas expresarte en español. Cuando yo estuve, hace casi cuatro décadas, esto no pasaba, salvo excepciones. Pero cuando estaban enfermos y venían a verme, vaya si hablaban español los separatistas. Porque los otros siempre lo hablaban.

En fin, necesitamos recalcar una y otra vez la necesidad de defender a nuestra Guardia Civil, porque eso es defender a España.

Que tengan un feliz 2024 y que esto cambie a la decencia lógica.

Francisco Hervás Maldonado
Coronel Médico (R)