Lucia

LUCÍA LLANO GARCÍA, fue la primera mujer corneta en la Academia de Baeza, nacida en El Ferrol (La Coruña), donde su padre estaba destinado, de madre asturiana y padre cántabro se considera una valenciana de pro, ya qe fue en esta provincia donde vivió infancia y adolescencia. Pertenece a una larga saga de guardias civiles, ella mantiene (entre risas) que sus ancestros posiblemente ya formaron parte de la Guadia Civil en su Fundación.

Deportista de élite destacó en deportes como el fútbol femenino, donde fue de las pioneras en la Comunidad Valenciana, perteneciendo a la Selección valenciana de fútbol hasta su ingreso en la Guardia Civil, llegando a jugar en la liga de División de Honor, (Primera División femenina) la más alta en aquel momento. Destacó además en otros deportes como el Taekwondo y el Baloncesto, al cumplir los 18 años lo dejó todo, pese a las reticencias de su familia para poder ser Guardia Civil.

Muy alegre y positiva, solo atisbamos un poco de melancolia y tristeza cuando habla de la enfermedad que le obigó a dejar la Guardia Civil, pese a lo cual sigue estando orgullosa de ser y considerarse Guardia Civil, dice que por encima de todo, ni siquiera los dolores que tiene en alguna ocasión le borran la sonrisa y la alegría por vivir.

Esta es su entrevista:

¿Qué te llevó a ser Guardia Civil? ¿Cómo descubriste tu vocación?

Desde que era pequeña quería ser “policía”, ya que en aquellos años era impensable que la mujer pudiera entrar en la Guardia Civil. Cuando finalicé los estudios de EGB y me hicieron entrega de mi expediente escolar, entre toda la documentación había una ficha de alumna en la que me preguntaban a la edad de 6 años ¿qué quieres ser de mayor?, mi respuesta fue: policía, así que siempre he pensado que nací predispuesta para desempeñar una labor policial. Siempre jugaba a policías y ladrones… ¿adivina quién era la policía? (risas). También es importante reseñar que por parte paterna provengo de familia de Guardias Civiles, siendo hija, nieta, bisnieta, tataranieta, es decir, mis ancestros prácticamente formaron parte de la creación de la Benemérita, así que la carga genética creo que es un ingrediente muy importante. Cuando estaba estudiando BUP, llegó la primera promoción de mujeres de la Guardia Civil. En ese momento supe que yo quería ser igual que ellas, así que mientras finalizaba mis estudios de Bachillerato, esperé a cumplir 18 años y me lancé a tan maravillosa aventura.

¿Qué dijo tu familia y amigos cuando les planteaste que ibas a ingresar en el Cuerpo?

(risas) Lo primero que me dijeron es que estaba loca. Mi madre me dijo que “NO” y además fue una negativa rotunda. Eran años difíciles para la Guardia Civil y si a eso le sumábamos el hecho de ser mujer en un Cuerpo de estas características, todo se complicaba. Hice caso omiso y con ayuda de dos amigos del barrio que eran militares y también se presentaban, eché la instancia y nos fuimos a Madrid. Cuando llamé a la Comandancia de Valencia para saber el resultado de las pruebas, me dijeron que era “APTA”. No me lo creía, ya que no tuve preparación en ninguna academia para opositores. Me presenté únicamente con mis estudios de BUP, fui leyendo la Constitución en el tren destino a Madrid y las pruebas físicas estaba convencida que las superaría, debido a que era deportista federada. El día que monté en el tren de la estación de Valencia Norte, con destino a la estación de Linares-Baeza vinieron muchos amigos/as a despedirse, ellos siempre han estado muy orgullosos de mí, al igual que toda mi familia. Me siento muy afortunada por la maravillosa familia, amigos y compañeros que tengo.

Dices que estabas federada ¿Qué deporte practicabas?

Pues en aquel momento estaba jugando en “División de Honor” de fútbol femenino. Era la máxima categoría. Viajábamos mucho y era sacrificado, porque no teníamos patrocinadores y éramos nosotras las que poníamos dinero para poder alquilar un autobús que nos llevará a Madrid o Barcelona para jugar. Hoy en día ha cambiado todo, al igual que para la mujer en la Guardia Civil. Ahora cuentan con patrocinadores, retransmiten los partidos en la televisión, en fin, son avances para la mujer que practica este deporte y que no han sido nada fáciles de conseguir. Ser una de las “pioneras”, así como haber formado parte de la “selección valenciana”, es de los recuerdos más hermosos que tengo, y más cuando mantengo una maravillosa amistad con todas aquellas compañeras. Estoy muy orgullosa de haber formado parte de esa lucha, aunque fuera breve, con motivo de mi ingreso en el Cuerpo, donde también me esperaban otras luchas (risas). He de decir que una vez salí de la academia, hasta los 26 años continué jugando al fútbol y llegué a solicitar instancia por escrito al Jefe de la Comandancia para que “sin perjuicio del servicio” pudiera jugar en la liga nacional, formando parte de la plantilla de equipos como Club Gimnàstic de Tarragona durante mi año de prácticas, como “guardia civil eventual”.

Nos han contado que en la Academia entraste en la banda de cornetas y tambores, sabemos que fuiste la primera mujer en hacerlo.

Lucia2Fuimos dos Guardias alumnas las que entramos en la Banda, como cornetas. Mi compañera Emiliana Pascual Fernández y yo. A la que le tocó ser la primera en entrar en servicio de “corneta de guardia” fue a mí y recuerdo que ese día apenas dormí. Una mañana me dijeron que tenía que ir al despacho del Cabo Jarque (creo que ahora tiene mayor empleo). El Cabo Jarque tenía fama de ser muy duro y de arrestarte por cualquier tontería. Recuerdo que los compañeros de la banda me decían que estuviera tranquila, así que me armé de valor y subí a su despacho. Seguí todo el protocolo de presentación, me cuadré, mantuve la barbilla alta y no me moví hasta que me ordenó posición de descanso. Me miro y muy serio me dijo: ¿es cierto que usted quiere ser corneta?, le contesté que sí, que había estado practicando mucho. Después me dijo: ¿sabe usted que nunca ha habido mujeres corneta?, mi contestación fue que no lo sabía. En aquel momento le hubiera dicho que era una magnífica noticia y que ya era hora de que hubieran mujeres corneta, pero era una cría de 18 años que estaba pendiente de no moverme, de tener mi uniforme impecable y por encima de todo de que el Cabo Jarque diera el visto bueno. Creo que no hablar demasiado hizo posible que lo autorizase y antes de irme me dijo: Esta noche le nombrarán servicio de Guardia corneta para mañana. Mi compañera de la banda, Emiliana me animó muchísimo y me acompañó a las duchas para practicar un poco, era el único sitio donde no molestábamos al resto de compañeras, que a veces acababan hartas de nosotras (risas), aunque siempre nos animaban. Emiliana entraría de guardia corneta haciéndome el relevo al día siguiente. Así fue como empezó otra maravillosa aventura. He de reconocer que las dos primeras guardias de corneta fueron un desastre, los labios los teníamos hinchados de tanto practicar, los teníamos irritados, enrojecidos, pero poco a poco todo fue yendo bien y en una de mis guardias, dando el toque de “fin del descanso” en las horas de estudio, al finalizar, todos los compañeros que estaban fuera de las aulas empezaron a aplaudir, entonces pensé: Bueno, no lo hago tan mal (risas). La verdad que me emocioné.

¿Tienes alguna anécdota siendo corneta?

Tengo varias, pero te contaré una que a día de hoy todavía me pregunto ¿por qué lo hizo? (risas). Uno de los días que tenía servicio de Guardia de corneta, me crucé en el patio con el Capitán de mi compañía de mujeres, en aquel momento el Capitán Cabezas. Me llamó, me acerqué, me puse firmes y me dijo: ¿está usted de corneta de guardia hoy?, le dije: si, mi capitán. Me volvió a preguntar: y esta mañana, a las 7 horas ¿usted que ha tocado?. A lo que yo contesté: Diana “quinto levanta”, mi capitán. Me volvió a preguntar: ¿está usted segura?. Yo le respondí que sí y me dijo: Yo creo que usted ha tocado “el patio de mi casa”. Se dio media vuelta y se fue. Era un hombre con un humor muy particular, pero eso me llegó al alma y cada vez que iba a tocar “Diana” me ponía a tatarear antes la canción para estar muy segura de que no tocaba “el patio de mi casa” (risas).

¿Cuál fue tu primer destino tras salir de la Academia? ¿Cómo fue tu primer día de servicio? ¿A qué promoción perteneces Lucía?

Intenté irme lo más cerca de Valencia, así que me fui al Núcleo de Servicios de la Comandancia de Tarragona. Duré un año, en cuanto pude pedí movimiento interno. Yo quería estar en la calle, no protegiendo edificios públicos. Así que pasé destinada al Puesto de Amposta, al sur de la provincia de Tarragona y apenas a una hora y media de Valencia. Allí estuve 5 años y aprendí todo lo que era ser Guardia Civil.

Mi primer día de servicio en el Núcleo, fue de noche, de 22/6 horas, en la Delegación de Hacienda. No hay mucho que comentar, ya te puedes imaginar, servicio de vigilancia y las horas pasaban lentas. Sabía que en cuanto pudiera tenía que irme de allí.

Pertenezco a la 97 Promoción, año de ingreso 1991. La famosa promoción de las Olimpiadas de Barcelona 92 y Expo de Sevilla.

¿Has realizado algún curso de especialización?

Si. Me especialicé en “Servicio Fiscal”. Fue el último curso de Fiscal y tuvo lugar en la Academia de Guardias Jóvenes de Valdemoro (Madrid) en el año 1997, en lugar de realizarse en la Academia de Sabadell como había sido siempre.

Especialista fiscal desde 1997. ¿Qué supuso entrar en el servicio fiscal?

Para empezar supuso un cambio de destino que no quería. Acababa de llegar después de 6 años fuera, a Valencia destinada, de nuevo junto a mi familia y amigos. Apenas llevaba en el puesto de Cullera 10 meses cuando me fui voluntaria al aeropuerto de Madrid-Barajas. Preferí pedir destino yo y no arriesgarme a que me pudieran mandar forzosa a cualquier otro sitio. El servicio Fiscal es una especialidad que cuando estás preparada académicamente y adquieres experiencia, lo disfrutas mucho.

¿Te hubiese gustado hacer algún otro curso dentro del cuerpo?

Por supuesto hubiera hecho más cursos de especialización e incluso a estas alturas estoy segura de que sería Teniente, como algunos de mis compañeros/as de promoción. Sin embargo adquirí una enfermedad inmunológica y mis sueños se vieron truncados. Luché por quedarme, pedí destinos que pudieran ser compatibles con mi enfermedad, pero en aquel momento las vacantes de oficina no era por méritos o estudios, sino eran de libre designación, vacantes C1. Estaba terminando la Diplomatura de Educación Social en la Universidad Complutense de Madrid, tenía infinidad de cursos civiles, ya que estaba inmersa en una educación permanente, pero nada era suficiente y llegado el momento no tuve más opción que pasar a la situación de retiro. Lo pasé muy mal. No se lo deseo a nadie.

Situación de retiro por enfermedad ¿cómo lo afrontaste?

Fue muy duro. Solo sabía ser Guardia Civil, me había presentado con 18 años y entré con 19 años recién cumplidos. Mi mundo era ser Guardia Civil, siempre estaba mirando el BOC y presentando instancias para hacer todas las especialidades que me gustaban, mirando cuando iba a salir el curso para Sargento. Yo era feliz y siempre disfruté de mi trabajo. No era de las que se quejaba, aunque eso no significaba que al igual que mis compañeros deseaba que las cosas mejorasen y la Guardia Civil se modernizara en todos los aspectos. Se puede ser militar, es nuestra esencia, y personalmente así deseo que sea, pero tener un régimen disciplinario acorde al siglo XXI como otras policías europeas y avanzar con nuevas tecnologías y dotaciones de calidad y más cuando estamos hablando de que la Guardia Civil está considerada una de las mejores policías a nivel mundial, así como la institución mejor valorada por los españoles. Todos estos datos hay que tenerlos en cuenta, así como la equiparación salarial de todos los cuerpos policiales. Creo que mis compañeros y compañeras tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional, se lo merecen.

Cada vez es mayor el número de mujeres en la Guardia Civil ¿qué están aportando las mujeres que entran a un cuerpo que hasta hace unas décadas era exclusivamente masculino?

Estamos aportando lo mismo que aportan otras mujeres en otras ramas profesionales: nuestras capacidades, aptitudes y actitudes, enfocadas todas ellas hacia un trabajo profesional que, además, en el caso de la Guardia Civil, es un servicio público. Dicho de otro modo, aportamos igualdad, o lo que es lo mismo, normalidad. Este es un trabajo para ambos sexos.

Durante los primeros años de la mujer en el cuerpo, sus destinos eran en unidades no operativas, ahora es distinto, ¿cómo ves el futuro de la mujer dentro del Instituto?

La situación a nivel laboral, y eso incluye a la Guardia Civil, está cada vez más normalizada. Hoy en día nos reconocen los mismos derechos y oportunidades que antaño nos estaban vetados. Por eso hoy contamos con mujeres en las diversas escalas, empleos y especialidades del Cuerpo. En este sentido, solo me cabe pensar que el futuro contribuirá a consolidar y aumentar todo esto.

Actualmente las mujeres representadas sólo son un 7.5% en la plantilla del Cuerpo y un 2.7% del total de los oficiales. Un protagonismo un tanto pobre ¿no crees?

Es evidente que desde un punto de vista aritmético, si las mujeres nos incorporamos al Cuerpo con décadas de retraso, por así decirlo, con respecto a los hombres, los tiempos mínimos de permanencia en cada empleo y escala por fuerza han de arrojar a día de hoy cifras inferiores respecto a nuestros compañeros varones. Por otro lado, también habría que tener en cuenta el porcentaje de mujeres que se presentan al Cuerpo, lo que nos daría una idea de proporcionalidad en cuanto a nuestra presencia. En cualquier caso, uno de los principales desafíos de la Guardia Civil es seguir consolidando el papel de la mujer en su seno y avanzar cada vez más en políticas de igualdad, atendiendo siempre, desde luego, a criterios de mérito y capacidad, con independencia del sexo que cada cual tenga. Sería una pregunta interesante para contestar dentro de otros 30 años, esperando que las estadísticas sean todo lo esperanzadoras que pensamos ahora que deberían de ser.

Últimamente se habla mucho de cuotas y se reclaman esas cuotas para la mujer ¿para ti son más importantes dentro de la Guardia Civil las cuotas o el mérito?

Desconozco que persiguen las cuotas, pero desde luego la igualdad no. Si lo que pretendemos evitar es cualquier tipo de discriminación ¿cómo podemos discriminar a un sexo para cumplir la cuota de presencia de otro? La Guardia Civil está compuesta por profesionales, y la mayor garantía para su existencia y para la sociedad a la que sirve es que dichos profesionales cumplan los requisitos que la ley y el trabajo a desempeñar exijan, y que han de demostrar en los diferentes procesos y cursos selectivos, además de en su labor diaria. Esa es la única “cuota” que considero correcta.

¿Por qué crees que es menor la presencia de la mujer en la Guardia Civil que en otros cuerpos policiales?

Desconozco las cifras exactas, ni tampoco si en otros cuerpos policiales se presentan mayor número de mujeres y en consecuencia, su presencia una vez que aprueban es mayor, aún así quiero hacer hincapié en algo que es muy importante. ¿estamos hablando de presencia de mujeres guardias civiles en activo?, porque sería importante reseñar que hay promociones donde más de la mitad de las mujeres están en situación de retiro, por lo tanto la Guardia Civil como Institución, debería de plantearse ¿qué es lo que hicimos mal en los primeros años del ingreso de la mujer en el Cuerpo? y no volver a repetirlo. Las primeras promociones de mujeres sufrieron la desigualdad y el acoso. Tuvimos que luchar mucho para que ahora las nuevas generaciones no vuelvan a pasar por la misma situación. Los tiempos han cambiado y se ha producido una modernización del Cuerpo, pero hay que seguir trabajando y continuar avanzando.

¿La existencia de un comité de igualdad significa que la situación de desigualdad en el Cuerpo es importante?

Está claro que la existencia de un comité de igualdad es porque es necesario y como he comentado antes no abogo por la importancia de las cuotas y si por los méritos, ya que entonces si habrá una igualdad real.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la Guardia Civil?

Era tan feliz poniéndome el uniforme que todo lo negativo por lo que he podido pasar, ya ni lo recuerdo. Si miro atrás solo veo ilusión y felicidad. Soy querida y admirada por mis compañeros, al igual que yo los quiero y admiro. La Guardia Civil transmite una serie de valores que está en la persona de cada uno saber llevarlos a cabo. Ser Guardia Civil no es solo ponerse el uniforme, hay que saber llevarlo con orgullo, con decoro, con elegancia, indistintamente de que estemos descontentos con el salario, con el servicio, con las dotaciones. De todo eso no tiene culpa la Guardia Civil y si eres capaz de pensar así, entonces empezarás a disfrutar de tu trabajo…enhorabuena! porque serás Guardia Civil.

Desde esa experiencia ¿qué recomiendas a las cientos de aspirantes que se preparan para entrar en la Guardia Civil?

Que lo hagan por vocación, eso es primordial. No hay mayor privilegio que trabajar en lo que a uno le gusta y le apasiona. Entiendo que estamos en un momento difícil a nivel socio laboral y que presentarse a unas oposiciones para ser Guardia Civil, es una salida laboral muy atractiva, pero a la larga si no te gusta, serás infeliz. Hace poco conocí a un compañero que llevaba en el Cuerpo 5 años. Me dijo que no les gustaba y que si pudiera irse lo haría. Me entristeció mucho escuchar sus palabras. Es importante sentir pasión por tu trabajo, es donde pasas una gran parte de tu vida.

Hablemos de valores, como Guardia Civil ¿crees que están obsoletos los valores y principios que son esencia de nuestra Institución?

No, no creo que estén obsoletos. Los valores y principios son los que hacen que una persona sea noble, leal y tengo honor. Hoy en día hay una pérdida de valores en la sociedad que se está perdiendo hasta la educación.

A mí me encanta “El Honor es mi Divisa” y creo que tenemos que rodearnos de todo lo que sume y alejarnos de lo que reste. Tener valores suma. Sin embargo, si están obsoletas normativas del siglo XIX que deberían de adecuarse a los tiempos que vivimos actualmente.

¿Qué haces actualmente estando retirada?

Soy muy inquieta y siempre estoy formándome. Como te comenté anteriormente terminé la diplomatura de Educación Social en la UCM hace unos años. Actualmente estoy en 3º de Antropología de la UNED y cuando termine dentro de un año pues igual me animo con Derecho. No pude ascender, así que elegí coleccionar carreras (risas). También me cuido mucho, llevo una vida tranquila, sana, me gusta viajar y disfrutar de mi pareja, de mi familia, de mi gente. Hago deporte para mantener bien la musculatura y llevo una alimentación equilibrada. En esencia estar bien con una misma y ser feliz, aunque también tengo mis días dependiendo de los brotes, pero soy fuerte y siempre pienso positivo. Aunque me duela nadie se entera, no soy nada quejica.

¿Qué es y qué ha significado para ti la Guardia Civil?

La Guardia Civil es uno de los mejores cuerpos policiales del mundo y tiene un espíritu de servicio y sacrificio envidiable. Para mí lo ha significado todo, y continuará significándolo. Soy Guardia Civil, estoy retirada, pero siempre seré Guardia Civil, hasta el fin de mis días.

Muchas gracias Lucía

Antonio Mancera Cárdenas

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