
La prueba comenzó a las 10.00 horas del domingo 16 de septiembre en el Parque José Antonio Labordeta y contó con 1.600 participantes. «Lo importante es transmitir a los participantes el espíritu de la Guardia Civil que se traslada metafóricamente a un circuito duro y alterno en cuanto al terreno por el que se corre. Además también queremos incidir en el espíritu benemérito y en el compañerismo. Por eso se han incluido las clasificaciones por parejas», indicó Jesús Arroyo al incio de la prueba
La carrera se dividió en tres tipos de actividades. En primer lugar, la prueba de 10 kilómetros en la que los corredores se posicionaron por parejas, aunque también hubo quien la realizó de manera individual. Comenzó en el Paseo de San Sebastián. En el mismo lugar del evento los espectadores pudieron disfrutar de una exhibición de medios de la Guardia Civil. El recorrido trancurrió por los senderos de los Pinares de Torrero, en lo que fue esencialmente una mini carrera de montaña urbana. Paralelamente a la carrera se celebró una andada no competitiva.
De igual forma se realizaron pruebas no competitivas dirigidas para niños y niñas desde los 0 hasta los 15 años. Al término de las competiciones se dieron trofeos en los 10K a las cinco primeras parejas masculinas, femeninas y mixtas, a las tres primeras parejas de la Guardia Civil, a los tres primeros de la clasificación absoluta masculina y femenina y a los tres primeros de la clasificación individual de la Guardia Civil.
Las diferentes pruebas transcurrierona en un ambiente festivo, donde el deporte, la alegría y el compromiso estuvieron presentes desde la salida, dando color a la mañana del pasado domingo en Zaragoza.
Javier Ballester, guardia civil, fue el primer participante en llegar a la meta con un tiempo de 36:40. «Me siento bastante orgulloso de haber ganado porque pertenecer al cuerpo de la Guardia Civil y ganar esta carrera hace mucha ilusión la verdad«, comentí tras su entrada en meta. Se ha dado la circunstancia de que el ganador de la prueba ha esperado a su acompañante, Jaime Mora, para cruzar los últimos metros juntos. «Nos sentimos valorados, se ve a la gente contenta, ha sido una gran mañana de alegría y hay que agradecerles el cariño que nos ha mostrado«, ha destacado Javier Ballester, que si se siente en condiciones, repetirá al año que viene pese a las dificultades que el recorrido reúne.
La Guardia Civil puso a disposición de los participantes, niños y curiosos que acercaron a las inmediaciones de la meta, un dispositivo de medios y exhibiciones para mostrar una parte del trabajo que desempeña el Cuerpo. Uno de estos ‘stands’ ilustrativos que más éxito tuvo fue la muestra de perros pertenecientes al Servicio Cinológico de la Guardia Civil y un robot de desactivación de artefactos explosivos, que hicieron las delicias de grandes y pequeños.
