
Redacción: Francisco Hervás Maldonado
Cuando pienso en Enrique Rodríguez Galindo (05/02/1939 – 13/02/2021, fallecido por COVID), mi paisano granadino, no puedo evitar el recordar una frase que sabiamente escribe Hesíodo en su “Certamen”, en relación con los piojos y los peces, lo cual traducido al mundo moderno significa dos tipos de delincuentes. La frase dice: «cuanto cogimos, abandonamos; y cuanto no logramos coger, llevamos» (Alianza, clásicos de Grecia y Roma, ed. 2000, Hesíodo: Certamen, 330–35). Pues esa es la sensación de frustración que –sin duda– les queda a las pobres víctimas de la maldita ETA, una organización criminal que ni siquiera se defiende a sí misma, una organización cobarde y desorientada. No ahora: desde sus inicios (y ahora mucho más, por supuesto). El escándalo del acuerdo Gobierno (disfrazado de PSOE, en Cuando pienso en Enrique Rodríguez Galindo (05/02/1939 – 13/02/2021, fallecido por COVID), mi paisano granadino, no puedo evitar el recordar una frase que sabiamente escribe Hesíodo en su “Certamen”, en relación con los piojos y los peces, lo cual traducido al mundo moderno significa dos tipos de delincuentes. La frase dice: «cuanto cogimos, abandonamos; y cuanto no logramos coger, llevamos» (Alianza, clásicos de Grecia y Roma, ed. 2000, Hesíodo: Certamen, 330–35). Pues esa es la sensación de frustración que –sin duda– les queda a las pobres víctimas de la maldita ETA, una organización criminal que ni siquiera se defiende a sí misma, una organización cobarde y desorientada. No ahora: desde sus inicios (y ahora mucho más, por supuesto). El escándalo del acuerdo Gobierno (disfrazado de PSOE, en
¿Qué mueve a una persona –supuestamente bien de la cabeza– a matar a sus semejantes, o lo que es peor: a justificar esos asesinatos; sin que previamente le hayan hecho nada personalmente? Pues una sola cosa: el dinero adornado de soberbia. Es una forma de vida inmoral, muy lucrativa y con mucho fan, pues el miedo vuelve a los hombres sumisos (bueno, no a todos, de eso no hay duda). Hesíodo es totalmente vigente: soltamos a etarras y permitimos que sus acólitos nos acompañen en las urnas. Genial, ¿verdad? La ETA no es más que una vulgaridad, casi un regreso a la prehistoria. Es la estupidez mayor creada por la maldad.
Por eso, a mi paisano yo le diría lo que Séneca a Lucilio. Primero lo diré en su versión primaria y luego lo actualizaré: “Llegados a este punto, amigo Lucilio, olvida los asuntos de estado y dedícate a ver crecer los trigales”. La versión moderna es menos fina y viene a ser lo que le dijo mi abuelo a un grupo de trincones: “¡vayan ustedes a la mierda!” Sí, el general Galindo, hoy con Dios en el Cielo, debió mandar a la mierda a quienes debiera haber mandado, que sin duda la Guardia Civil lo sabe mucho mejor que yo.
Continuando con Séneca, hay otra frase suya genial: “quien desprecia su vida es dueño de la tuya”. Por eso, lo mejor es no tenerles miedo y si no hay otro remedio, defenderte como puedas contra ellos. No es que quiera hacer una loa contra las leyes actuales, por corruptas que sean, ni mucho menos. Solo digo que es muy majadero pensar que estos hideputas van de buena fe. No lo van, pues ni entregan las armas ni se disuelven o lo hacen con la boca chica. Lo demás es marear la perdiz.
Hace no mucho recordaba a Cicerón (auctoritas praeter potestas, la autoridad debe de prevalecer sobre la potestad), bien pues eso es la teoría (eso le decía Cicerón a su hijo en un precioso libro titulado sobre los deberes) pero ha de ser para todos, que de nada sirve a la sociedad la blandura de sus protectores. Porque también Cicerón, en ese mismo libro, decía aquello de de que “las profesiones para las que se requiere un saber mayor y que reportan una ganancia más que mediana, …, son honestas para aquellos a cuya condición social es concedido practicarlas”. Es decir, que no todo el mundo vale para ser Guardia Civil; es mucho más sencillo ser un cazurro ladrón o criminal. Por eso, a la recíproca, no todo el mundo vale para la política, la judicatura, etc. Si nos deshacemos de los más eficaces, nuestros enemigos se frotarán las manos, ciertamente. Y si solamente dejamos a los incompetentes (no ya en España, sino en todo el mundo), el resultado es el que tenemos: esta tremenda crisis económica a la que no se le sabe meter mano. Es la conclusión de una incompetencia general continuada a todos los niveles.

Porque la crisis, en sentido estricto, es una gran mentira. La realidad que subyace tras ella es el tremendo egoísmo de muchas personas, a quienes solo les interesa tener todo y no compartir nada. Esos son los nacionalismos exacerbados: nada de compartir y apropiarse de todo lo del vecino. Una tontería que ni ellos se creen, pues eso es imposible en un mundo con siete mil millones de habitantes. Y como no es posible, ese egoísmo de todo tipo (económico, cultural o psicótico) solamente da lugar a confrontaciones, como suele suceder tras cualquier crisis económica (la guerra mundial ha sido hasta ahora la salida de cualquier crisis global). Y no lo digo ‘ex cathedra’, sino que me limito a contar lo que cualquier libro de historia debidamente documentado.
Y si nos deshacemos de nuestros mejores soldados… ¡mal vamos! ¿Verdad Señor Aznar?
En fin, mucho me temo que nadie sabemos lo que pueda suceder, pero como decía un colega ante el cadáver de su paciente: “la color no es buena”. Y es que los médicos tenemos esa percepción de la gravedad de las cosas, fruto de nuestra experiencia, que incluso nos orienta además en el diagnóstico de tipo epidemiológico.
Consecuentemente, tal vez lo más prudente sea poner las cosas en manos de Dios y dejarse de especulaciones. Pero eso sí: sin miedo. ¡Faltaría más! Bueno eso de “no tengáis miedo” ya lo dijo el Papa San Juan Pablo II. Y se acabó el Marxismo estatal en Europa. Ahora intenta volver.
Francisco Hervás Maldonado
Coronel Médico (r)
