La Audiencia Nacional juzga el jueves al histórico exdirigente de ETA Juan Carlos Iglesias Chouzas, Gadafi, por el crimen de cinco disparos por la espalda de un guardia civil en Bilbao el 31 de enero de 1991, contabilizado por las víctimas entre los atentados de la banda terrorista aún sin resolver.

Cumpliendo condena desde hace años por diferentes atentados, Gadafi, a quien se consideró uno de los etarras más sanguinarios, volverá a sentarse en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional treinta y un años después del asesinato de Francisco Díaz de Cerio, exmiembro de la Guardia Civil.

Un juicio cuya importancia destacan fuentes jurídicas consultadas por Efe, ya que se trataría de uno de los crímenes de ETA aún sin resolver, sin sentencia, cifra que varias asociaciones de víctimas sitúan en casi 380.

El atentado se remonta al 31 de enero de 1991, cuando Gadafi y Juan María Ormazábal Ibargüen, alias Turco y ya fallecido, pararon un taxi cerca del Teatro Arriaga de Bilbao. Iniciado el trayecto hacia el barrio de El Calero, uno de ellos sacó la pistola «afirmando que eran miembros de ETA», según recoge la Fiscalía en sus conclusiones provisionales.

Obligaron al taxista a detener el coche y a meterse en el maletero, y continuaron la marcha hasta donde estaba la víctima, exmiembro de la Guardia Civil, en el barrio de Ocharcoaga.

«Una vez allí, le dispararon hasta en 5 ocasiones por la espalda», dice el escrito, que añade que huyeron hasta el Camino de Ibarguri, donde abandonaron el coche, con su propietario en el maletero.

El atentado fue reivindicado por ETA un mes después y «se enmarcó en la campaña de la organización contra personas vinculadas con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

Un asesinato por el que el fiscal pide 40 años de prisión para Gadafi, de 59 años, por un delito de asesinato terrorista, robo con intimidación de carácter terrorista y detención ilegal de carácter terrorista.

Según las fuentes consultadas, la llegada de nuevos indicios, como diversas declaraciones de otros etarras, provocaron la reapertura de la causa en varias ocasiones, la última tras un informe de la Ertzaintza, de modo que se ha seguido investigando hasta conseguir llegar a juicio.

Gadafi, a quien se le atribuyó el liderazgo del aparato logístico de ETA y su pertenencia al Comando Vizcaya, fue trasladado a finales de 2020 a la cárcel palentina de Dueñas y cumple una larga condena por asesinatos, atentados, estragos, terrorismo, depósito de armas y explosivos, detención ilegal y robo con violencia, que llegará a sus tres cuartas partes en febrero de 2031.

Prisiones detalló al informar de su traslado que Gadafi había asumido la legalidad penitenciaria, había reconocido el daño causado y había asegurado que no recurriría nunca más a la violencia.

El histórico exdirigente de la banda terrorista fue el primero de los presos etarras que pidió cumplir su condena en España tras llegar en 2005 entregado por Francia, país donde fue detenido años antes y donde también cumplió castigo.