
El ex mayor de los Mossos d’Esquadra, Jose Luís Trapero, continuará este miércoles respondiendo al interrogatorio por su acción durante el procés catalán de 2017 en la que será la tercera sesión del juicio a la cúpula del cuerpo policial catalán.
Durante las dos primeras sesiones, en respuestas al fiscal Miguel Ángel Carballo, Trapero ha calificado de «barbaridades» las tramitaciones en el Parlament de Cataluña y ha asegurado que los Mossos no tenían efectivos suficicentes para contener las protestas del 20-S ni para enviar a los colegios electorales del 1-O más que a una pareja de agentes, aunque en este punto también admitió que algunos mossos hicieron «menos de lo que les tocaba» por ideología.
Trapero denunció durante la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que desde el Govern se solicitó información fiscal sobre personas concretas de cara a una república catalana, extremo que se negaron a cumplir.
El mayor de los Mossos d’Esquadra Jose Luis Trapero ha admitido que algunos agentes, según él mismo ha relatado al tribunal, no más de un centenar, hicieron «menos de lo que tocaba hacer» debido a «motivaciones ideológicas».
Así lo reconoció Trapero en su declaración, que se inició el pasado lunes por rebelión en la Audiencia Nacional, y donde afronta una petición fiscal de 11 años de cárcel.
En su declaracion a preguntas del teniente fiscal Miguel Ángel Carballo, Trapero ha mantenido su tesis de que los Mossos hicieron todo lo posible, pese a la falta de recursos, para impedir el referéndum ilegal, en el marco del dispositivo «conjunto» con Guardia Civil y Policía Nacional
Carballo ha sacado a relucir algunos mensajes internos de los binomios de los Mossos desplegados sobre el terreno el 1-O, que aseguraban que el referéndum ilegal se estaba llevando a cabo de forma pacífica y que no tenían medios para impedirlo. «No es no querer, es no poder», ha replicado Trapero, que ha negado que acudieran a los puntos de votación para dar una imagen institucional de la celebración de la votación.
«Tengo muy pocas dudas de que la actitud de los 7.500 mossos (que se activaron ese día) y de sus mandos no era otra que intentar, en el marco del dispositivo conjunto, impedir el referéndum. Ninguna duda», ha exclamado el mayor.
No obstante, Trapero ha admitido que dentro del colectivo tiene que asumir como «algo que podía pasar» que algunos de los agentes, diez, veinte o cien, pero no muchos más, ha precisado, hicieran «menos de lo que les tocaba hacer» por «motivaciones ideológicas».
En este sentido, ha afirmado que le consta que se incoaron entre 30 ó 40 procedimientos por supuesta actuación irregular por parte de Mossos desplegados en el operativo para impedir el 1-O.
En cualquier caso, Trapero ha destacado que la mayoría de los agentes tenían la «voluntad» de cumplir la orden judicial de impedir la votación y que vieron con «frustración» que «no podían hacer más».
«Ni tenemos recursos de Mossos, ni entre todos (los cuerpos de seguridad) para parar a 2,3 millones de personas. Se me puede hacer culpable de todo, pero cualquier persona lo puede ver», ha alegado.
En el marco del interrogatorio, el fiscal también ha aludido a varios mensajes internos que interpretaba que demostraban la falta de colaboración de los Mossos con Policía y Guardia Civil, lo que el mayor ha negado al sostener que colaborar también es, por ejemplo, abrir el paso a convoyes, avisar a la ambulancia de heridos o impedir que se agrupe gente cuando intervienen otros cuerpos.
«No veo ningún mensaje de colaborar ni en las formas que usted me dice», ha replicado el fiscal, en un interrogatorio en el que la presidenta del tribunal Concepción Espejel ha intervenido para pedir a Carballo y Trapero que no se interrumpieran.
