Visto el título de este artículo, cualquiera podría pensar que el autor tiene aversión, manía o antipatía a la Policía. Siento comunicar que no es así, otro caso es, que no comulgue con la falta de veracidad o manipulación del relato histórico. Dicho lo anterior, vamos a entrar en materia. Comencemos por preguntarnos dónde figura el epígrafe, la respuesta es muy sencilla, proviene del gobierno legítimo que ejercía como tal en 1835, veámoslo:

La Gaceta antiguo boletín oficial, vigente entre 1667 y 1936, sustituida por el boletín oficial del estado. En la del 4 de octubre de 1835, número 283, publicada el lunes día 5, dice:

“Como quiera que la experiencia ha demostrado la inutilidad de la Superintendencia General de Policía, después de establecido el Ministerio del Interior de vuestro cargo, y que de otra parte sus dependencias demasiado costosas, aumentan más que conviene los gravámenes públicos; en nombre de mi augusta Hija, he venido en decretar lo siguiente:

Art. 1. Queda, desde la publicación de este decreto, suprimida la Superintendencia General de Policía, creada en virtud del de 8 de enero de 1824

Los jóvenes de hoy en día emplean la expresión “es muy fuerte” para denominar que algo se sale de lo normal y la verdad resulta llamativo, que el propio gobierno utilice en un texto legal la expresión de “inutilidad» que la RAE define, como cualidad de inútil, ineficacia, ineptitud, impotencia, incompetencia, ignorancia, torpeza.

La Dirección General de la Policía, establece en la Policía General del Reino su fundación, por cierto, con aires de modernidad, y a la vez oculta a los ciudadanos, que fue suprimida en 1835 por “inutilidad”, tampoco informa que la Policía General del Reino, nació como Policía Política desde su creación en 1824, y con exclusividad en el Real Decreto de 18 de agosto de 1827, en su artículo 20 dice:

“Las atribuciones privativas según la RAE privativo es lo propio y peculiar singularmente de alguien o algo y no de otros de la policía serán la vigilancia dentro y fuera del Reino de las conspiraciones contra el orden legítimo y seguridad del Estado, a cuyo fin se facilitará por los respectivos Ministerios la competente cooperación”.

La Dirección General de la Policía tampoco informa que los servicios de la Policía General del Reino, durante su existencia (1824 1835) el 90% fueron de REPRESIÓN POLÍTICA.

La Policía General del Reino, no ofrecía garantías, ya que en la averiguación de los delitos, comprobación de denuncias, instrucción de diligencias etc., los arrestos duraban ocho días. Podía fijar multas y decretar prisión hasta un máximo de treinta, salvo en los casos de conspiración contra el Estado, en esta cuestión tenía la potestad de mantener al presunto reo hasta la total averiguación de las ramificaciones de sus planes, es decir, indefinidamente, o lo que es lo mismo, todo el tiempo que les diera la gana. A ese respecto si leemos el artículo de Mariano José de Larra y Sánchez de Castro, publicado en la Revista Española, número 472, el 7 de febrero de 1835, escribe: “a la policía debió el desgraciado Miyar su triste fin”, dando a entender claramente qu e lo hicieron desaparecer. Y es de suponer que no sería el único.

Un detalle o dato que desconocen hasta los propios policías, es que, una vez suprimida la Policía General del Reino, por “inutilidad”, el 4 de octubre de 1835, no se volvió a denominar oficialmente a ningún cuerpo de seguridad pública con el nombre de Policía hasta el año 1908, que se crea la Policía Gubernativa. ¿Qué estragos y daños no provocaría en los ciudadanos de la época, para que no se empleara la palabra “Policía” hasta pasados 73 años? ¿Y nos quejamos de la dictadura franquista?

Si los policías nacionales, conocieran la verdadera historia de la Policía, sentirían vergüenza de portar en los vehículos oficiales, o en la cabecera de los escritos la inscripción “1824 2024, 200 años”. Particularmente como ciudadano cuando tenga en mis manos la moneda de 2 euros que van a acuñar en conmemoración de la fundación de la primera Policía Política de España, que antecedió en más de un siglo a la Gestapo o a la propia policía franquista, que afortunadamente desapareció para siempre en 1835, sentiré un profundo apocamiento.

El 23 de enero del 2024, fecha en la que se celebrará el falso bicentenario de la Policía Nacional, presidido por Su Majestad el rey Felipe VI, me atrevería a preguntar a lo s asesores y a los que escriben los discursos a Su Majestad ¿cómo van a justificar los 200 años de servicios ininterrumpidos a la sociedad y a España?, también ¿cómo van a justificar el homenaje a la primera Policía Política de España? es algo que guardaré para la posterioridad.

Ahora vas y sigues creyendo que la Policía Nacional lleva prestando 200 años de servicios ininterrumpidos a los ciudadanos y a España.

La verdad nos hará libres. Jesucristo.

José Luis Borrero González
Capitán retirado de la Guardia Civil

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