
Desde comienzos de los años 80, se han registrado más de 500 casos de suicidio en nuestra institución. Recuerdo que hace poco más de dos meses “se quitó la vida otro compañero”, que supone que, como promedio, “cada 26 días se quite la vida un trabajador de la institución” de media anual, ratio que incluso se ha agravado en los últimos años.
Una estadística que se ha disparado en lo que va de 2017, 2018, 2019 y 2020, son SIETE COMPAÑEROS en lo que va de año. Hay una evidencia clara que existe un gravísimo problema en la Guardia Civil y que el Plan de Prevención de Conductas Suicidas puesto en marcha en 2005 no ha funcionado como debiera.
También es destacable que este problema está directamente relacionado con una gestión obsoleta de los Recursos Humanos en la Guardia Civil, además de que los psicólogos de la Guardia Civil están integrados en el mando.
Esto provoca que muchos agentes no comuniquen sus problemas psicológicos al considerar que les puede perjudicar en su carrera a posteriori en el Cuerpo. Desde PGC no podemos obviar.
PGC propone para abordar este problema, que cada año deja su devastadora traza en demasiadas familias de Guardias Civiles, que se externalice el escalón de psicología, que se hagan seguimientos efectivos de las bajas psicológicas por una empresa externa a la Guardia Civil y que se acometa el tema de suicidios dentro del seno de la Guardia Civil con la mayor de las seriedades y no manipulando y ocultando el problema, además de que todos los Guardias Civiles pasen un reconocimiento médico periódico anual como todos los trabajadores.
Porque nadie puede seguir mirando hacia otro lado cuando hay vidas humanas en juego, como ha quedado patente a lo largo de los últimos años y tan evidente en este 2020.
