Los narcos festejaron la disolución del OCON Sur y la retirada de sus 150 efectivos

Fernando Grande-Marlaska desmanteló en el verano de 2022 la unidad de élite de la Guardia Civil que lideraba con éxito la lucha contra los narcos del Estrecho. Su eliminación la hizo pasar por una «reestructuración». Lo cierto es que, con la disolución del Órgano de Coordinación contra el Narcotráfico (OCON Sur) en el Campo de Gibraltar, los 150 efectivos de esta famosa unidad volvieron a sus destinos en otras provincias españolas mientras los narcos lo celebraban.

Fuel propio ministro del Interior el que creó el OCON Sur en el 2018 y el que le dio el golpe de gracia en 2022. En esos cuatro años la unidad de élite descabezó los principales clanes de la droga del Estrecho y detuvo a miles de narcos con decenas de causas abiertas contra el narcotráfico en todos los tribunales de Andalucía. En ese tiempo, el OCON Sur se convirtió en el «terror» de los narcos y les incautó toneladas de droga, desmanteló sus redes de «guarderías», le metió mano a sus fortunas y acabó con las flotas de helicópteros de la droga.

Sin embargo, Marlaska desmanteló la unidad más efectiva contra los narcos del Campo de Gibraltar, según él, para «reestructurar la lucha de la droga» porque ya no eran necesarios y se les necesitaba en los puestos que ocupaban con anterioridad a la creación del OCON Sur. Los narcos lo celebraron por todo lo alto y la situación, en vías de solución, se pudrió de nuevo.

Entonces, Marlaska no sólo erró con la disolución del OCON Sur, precedida de la investigación de tres de sus mandos por revelación de secretos y «prácticas alegales» en la lucha contra los narcos (prácticas en ocasiones necesarias para luchar con efectividad contra los narcos según fuentes policiales). También dejó inactivo un servicio de 150 agentes, disponibles los siete días de la semana, 24 horas al día, para combatir la plaga de los narcos.

Los narcos campan a sus anchas

¿Qué ocurrió desde que Grande-Marlaska desmanteló el OCON Sur? Lo ha explicado la fiscal antidroga de Cádiz, Ana Villagómez, tras el asesinato a sangre fría de los dos guardias en Barbate.

«Ahora las narcolanchas campan a sus anchas por los puertos de la provincia», denuncia la fiscal que, indignada, advierte que la situación se ha desbordado por la «absoluta inferioridad» de las fuerzas de seguridad frente a los narcos. «La situación es alarmante», denuncia la fiscal, y el mejor ejemplo de su advertencia es la impunidad con la que actúan los clanes de la droga en el Campo de Gibraltar.

Otro detalle delata el tremendo error que supuso la disolución del OCON Sur. Sólo 12 meses después de desmantelarlo, Interior se vio obligado a mandar unidades de refuerzo ante el fracaso de esa «reestructuración». A esas unidades, como el GAR, pertenecía al menos uno de los dos guardias asesinados vilmente por los narcos entre vítores de sus cómplices.

Los sindicatos ya lo advirtieron

Sólo Marlaska no parecía darse cuenta de la situación de no retorno que vivía el Campo de Gibraltar, a pesar de las denuncias continuas de los sindicatos policiales y las asociaciones de la Guardia Civil desde hace una década.

También los colectivos ciudadanos de la zona llevan años alertando de que el narco en el Campo de Gibraltar se había convertido en un problema de Estado que exige soluciones reales, inmediatas y contundentes. El narcotráfico, como se ha visto en toda su crudeza con el asesinato de los guardias en Barbate, es una actividad protegida, defendida y jaleada por una parte de la sociedad.

Sólo unas horas antes del asesinato de los dos guardias, Marlaska se vanagloriaba del buen funcionamiento del Plan Especial en el Campo de Gibraltar y del aumento del 11% de las plantillas policiales de la zona.

Los policías, los guardias, los ciudadanos y la Fiscalía opinan lo contrario que el ministro. En palabras de la máxima responsable, «cada vez hay más narcolanchas y se sienten impunes, piensan que no les va a pasar nada porque, de hecho, no les pasa nada». «Cuando llega el juicio, les ponen una pena de tres años, pero hasta que llega el juicio siguen en libertad y siguen con más narcolanchas», explicaba.

Hasta la propia Fiscalía ha denunciado que las patrulleras de la Guardia Civil «son viejas o no tienen potencia» frente a las narcolanchas que navegan por aguas de la provincia de Cádiz. «No tienen medios, ni lanchas, ni personal para hacer frente a eso, y cuando lo hacen se juegan la vida», ha señalado en referencia a la labor de la Guardia Civil. Lo mismo se puede aplicar a los policías nacionales, con sus familias acosadas por los narcos o apedreados por la población cada vez que efectúan alguna detención en la zona.

Redacción
Con Información de OK Diario | Ángel Moya