El otro fallecido en la criminal embestida de la lancha de narcotraficantes, con la maldad de Kiko “el cabra”, que fue su principal asesino, fue Miguel Ángel, “Migue” entre sus compañeros más amigos, un Guardia Civil que procedía de la Armada, donde sirvió, con 39 años, perteneciente al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), gran atleta y muy aficionado a la pesca submarina.

Su funeral se celebró en la Catedral de Cádiz, esa maravillosa iglesia donde reposan los restos de Manuel de Falla y José María Pemán, la música y la poesía, el ritmo y el teatro. Es un honor que se celebre el funeral de un Guardia Civil allí, pero en este caso más todavía, pues nos encontramos ante un Héroe que supo dar la vida por todos nosotros y –sobre todo– por nuestros hijos y nietos, a quienes estos vendedores de droga tratan de destruir sus capacidades físicas y mentales, para convertirlos en animales o cosas. Sin medios, sin apoyo de las autoridades civiles de su Ministerio del Interior y con el aparente desprecio de las autoridades civiles del gobierno, supo dar su vida por nosotros. Eso nos pone un nudo en la garganta que cuesta superar.

Pero lo peor de todo es que esas mismas autoridades políticas de algunos partidos (no de todos, gracias a Dios) han prohibido que los miembros de la Guardia Civil tengan públicamente un minuto de silencio por el alma de sus compañeros, fallecidos en acto de servicio. Esto ya alcanza el grado de repugnante y algún día lo pagarán; probablemente en esta vida y seguro en la otra, cuando Dios les pida cuentas.

«No va a faltar nuestro apoyo en todo cuanto necesiten y podamos hacer»

Miguel Ángel era un deportista, un hombre libre que amaba a España con el corazón, como nos ha demostrado. A veces podemos pensar que “Migue” se ha ido, pero no lo ha hecho. Como dijera San Agustín, Migue está en la habitación de al lado. Por eso no debemos hablarle como si hubiera desaparecido, porque no lo ha hecho. Está en nuestra memoria, en nuestra seguridad, en las costumbres de sus dos mujeres de familia, en las palabras de sus amigos, de la Guardia Civil y de la Armada, como es el caso de Luis, un sargento que lo apreciaba mucho. Porque Miguel ya está en el Cuadro de Honor de los Héroes de España, junto con su compañero David.

Mientras se decide a dimitir o lo cesan, esperemos que el Sr. Ministro del Interior se preocupe de la Guardia Civil bastante más de lo que lo ha hecho hasta ahora. Y que los mandos superiores de la Guardia Civil se lo soliciten con insistencia. También debería ocuparse de ello el Sr. Presidente del Gobierno, pero… tendría que nacer otra vez con una mente de otro tipo. En fin…

Novia e hija de Miguel Ángel, lo digo una vez más: no dudéis en contar con todo el apoyo que podamos daros. Sed valientes pues habéis sido afortunadas por haber vivido con un Héroe de España. ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL!

Junta Directiva del Círculo Ahumada – Amigos de la Guardia Civil