Macarena Olona Choclan es una de las personas más inteligentes y con más elegancia de palabra que he conocido en mi vida. Además, es una mujer que quiere –y mucho– a la Guardia Civil. Por su honradez, por su valentía y por su ejemplaridad fue nombrada Socia de Honor de nuestro Círculo Ahumada, en su caso más que justificadamente.

Su curriculum no es brillante, sino más aún: es excepcional. Su inteligencia supera todo lo esperable y no es fácil ejercer el derecho –en su caso como Abogada del Estado– y especialmente en España, por dos motivos: la hiperlegislación (las más veces contradictoria) y la estupidez de nuestros gobernantes. Si Tácito apareciese por aquí, volvería a decir una y otra vez aquello de que “corruptissima re publica plurimae leges” (Annales, libro III,27), o lo que es lo mismo:” cuanto más corrupto es un estado más leyes tiene”. Porque lo nuestro es escandaloso. Y ya no me meto en los famosos “decretos leyes”, ejemplo de malicia y falsedad donde los haya, por regla general. Estamos rodeados de “listos” y como bien dijera François de La Rochefoucauld, el deseo de parecer listo impide llegar a serlo. Es decir, que asinus asini fricat, que viene a significar que los ineptos entre ellos se entienden. ¡Qué horror!

Pero nuestra Macarena es una persona inteligente, ¡qué digo!, muy inteligente. Aristóteles se hubiera fijado en ella cuando decía aquello de que “la inteligencia consiste no solo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica” y poca gente ha sido capaz de hacerlo. Macarena, tu actuación en todos los casos ha sido impecable, perfecta. Puedes tener la conciencia muy tranquila.

Émile Chartier definió muy bien la visión inteligente de la vida con una frase casi perfecta: “Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. De la primera no estoy completamente seguro”. Pues de la segunda todos estamos seguros. Émile Chartier alias “Alain” fue un filósofo, escritor, periodista y profesor francés que sentó cátedra en muchos aspectos de la ética política de su tiempo. Es cierto que también se ocupó de la estética, pues ya sabemos que no puede haber ética sin estética. Pero yo creo que Macarena le supera en una cosa: su espontaneidad, la rapidez de comprensión de los problemas sin “marear la perdiz” inútilmente.

Sus frases espontáneas y concluyentes, la sonrisa que alumbra la certeza de su pensamiento, su naturalidad y el enfoque positivo de todos sus actos es algo de lo que muchos tenemos que aprender de ella. Porque no tiene tiempo, que si no la nombraba Presidenta del Círculo Ahumada y yo me conformo con tomar nota de todo lo que diga. Una persona ejemplar, a la que servir es un verdadero honor.

Yo creo, Macarena, y permíteme que decida tutearte, que tenemos todos mucho que aprender de ti. Bueno, yo solo tuteo a las personas que aprecio y se lo merecen y tú eres una de ellas. Tu posición en la política ha sido siempre admirable y valiente. Por desgracia, desde que comenzó nuestra presunta democracia, no hemos podido tener gobernantes en condiciones, unos porque confunden la función con la propiedad ¿o es que yo no me entero? (los más), otros porque tienen más miedo que una cabra en una jaula de leones (tal vez no entiendo yo la obediencia en determinadas condiciones) y, finalmente, otros por incapacidad, pues el Señor no les dotó de un consorcio adecuado de neuronas para poder pensar (esos tienen la ventaja de que no se cuestionan nada).

Querida Macarena, he pensado muchas veces irme de España y todavía puede que lo haga, pues en nuestra posible dictocracia (= dictadura vestida de democracia) no me siento libre, sino agredido fiscal, cultural e incluso sexualmente por algunas hordas oclocráticas que ya dijera Aristóteles, gentes incultas, contrarias al esfuerzo y pensadores en sí mismos antes que en los demás. Pero… yo quiero mucho esta tierra y nuestra historia ha sido siempre muy peculiar y conflictiva, salvo en raros casos y momentos.

En fin, que comprendo bien que te vayas, pues te arriesgas a que te maten de un disgusto cualquier día. No lo dudes, si alguna vez vuelves a la política, cuentas con todo mi apoyo y con todo el apoyo del Círculo Ahumada, que vale mucho más que el mío. No tengas miedo, como ya decía San Juan Pablo II. Ayuda a los demás como siempre has hecho y apoya a tu familia con toda libertad.

Eso sí: no te olvides cada día de ser feliz, que la vida es un tesoro breve e irrepetible, y se pasa a toda velocidad, mucho antes de lo que te crees y no puedes evitarlo. Hace nada estaba jugando al fútbol en el cole y, mira por donde, ya soy un señor de más de 70 años. A todos nos va a pasar igual y después siempre nos arrepentiremos. Macarena, siempre te apoyaremos, no lo dudes.

Francisco Hervás Maldonado
Coronel Médico (r)
Presidente del Círculo Ahumada