
P. Ignacio María Doñoro
Por Manuel Guiote Ordoñez
Conozco al P. Ignacio M. Doñoro desde hace años. Fue entonces, en Puerto Maldonado ( Perú ) donde me tropecé con una de las realidades que solían aparecer en los medios de comunicación, y por las que solía pasar de puntillas y que las más de las veces venían sesgadas. Me encontré a un hombre de joven apariencia y de una mansedumbre que movió los pilares de mi sentir como persona.
El encuentro con aquellos pequeños de risueñas caras, no me inducían a imaginar las tragedias que habían experimentado esos tiernos y alegres corazones.
Después de conocer detalles de sus vidas me pareció, sin lugar a dudas, que una Fuerza Superior que pasaba a través del P. Ignacio, obraba el milagro de sanar sus profundas heridas y solo quedasen las cicatrices, que sin duda estarían, en sus pequeños cuerpos físicos, emocionales y anímicos. ..
Tener en tus brazos a la «Princesita» o al último de los rescatados con solo 9 meses de edad, o entretenerte con alguna actividad con los más mayorcitos, deja una huella profunda e imborrable en el alma.
Se respira el Amor que fluye entre un mar de circunstancias particulares y necesidades específicas.
Desde entonces no podemos ignorar tamaña obra que, seguramente, por deseo expreso del Padre Celestial, no para de aumentar.
Desde nuestras cómodas vidas solo podemos tratar de ayudar, y por desgracia escasamente, sabiendo que no cubrimos en absoluto las necesidades cotidianas. Necesidades que no cesan de aumentar con la aparición constante de nuevos Cristos que vienen a intercambiar Amor por cuidados. .
En correspondencia a la labor que tú haces por nosotros, intentamos ayudar en la medida de nuestras conciencias (por supuesto muy escasa) ye intentando concienciar a otros, de que cada uno de esos pequeños son un yo mismo viviendo una parte muy dura de mí y que él la acepta como experiencia de vida para que yo no la sufra …..
Por todo ello, no tengo más remedio que expresarles mi gratitud y mi amor a mis pequeños «otros yo» y por supuesto a ti, P. Ignacio; gracias de corazón a corazón.
Un abrazo muy fuerte.
