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Preventive cardiologist. European specialist on Hypertension, ischemic heart disease and cardio-meta

Regaliz e hipertensión arterial: Una etiología con frecuencia olvidada. Un reciente estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition pone una vez más de relieve la asociación entre el consumo de ácido glicírrico (regaliz) y la hipertensión arterial (HTA).

El regaliz se utiliza desde 2.000 años a.C., por sus buenas propiedades medicinales y aromáticas entre las que cabe señalar sus efectos antitusivos y expectorantes, sus acciones neutralizantes de la acidez estomacal, sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, sus acciones bactericidas contra el Helicobacter Pylori y algunas más.

El regaliz se encuentra en diversos productos de consumo cotidiano, incluidos dulces, bebidas anisadas, cosméticos y en algunos medicamentos. Sin embargo, su efecto secundario menos conocido y consecuentemente ignorado, es el aumento que induce en la presión arterial, especialmente en el valor sistólico.

Sus acciones hemodinámicas se inician en el riñón donde el ácido glicirretínico inhibe la enzima 11 beta-hidroxiesteroide deshidrogenasa tipo 2 (11ß-HSD) de manera dosis-dependiente. Esta enzima cataliza la conversión del cortisol y de la corticosterona en cortisona y 11-dehidrocorticosterona.

La inhibición de este proceso conduce a un aumento de los niveles de cortisol en sangre y a un hiperaldosteronismo secundario lo que produce hipopotasemia, hipernatremia, retención de agua e inevitablemente hipertensión arterial.

Según datos de la OMS, el consumo promedio de ácido glicírrico por persona y día se cifra en unos 100 mg diarios lo que por regla general es bien tolerado, sin provocar efectos adversos.

No obstante, otros estudios han señalado que este consumo a nivel global, suele ser más elevado de lo que se derivan alteraciones enzimáticas y hemodinámicas conducentes a la HTA.

Es, por tanto, necesario hacer una llamada de atención para concienciar a la población del riesgo hemodinámico que puede traer consigo superar las cantidades diarias de este producto de uso tan común.

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Fuente: José luis Palma-Gámiz , Cardiólogo.
Redactor: José Ignacio Rentero Vicente