Feliz Año Nuevo amables lectores de Benemérita al Día. En mi calidad de director de este diario digital, permitidme robaros un poco de vuestro tiempo para esta carta con una serie de reflexiones propias.

En mi vida civil y militar, no tuve mucha la ocasión de relacionarme con tan benemérito Instituto. Como soldado de reemplazo en Regulares de Tetuán N.º 1 con base en Ceuta, me apunté como voluntario a un servicio de vigilancia de la valla de la frontera de Ceuta con Marruecos. Era un servicio de armas en la que un soldado hacia pareja con un guardia civil. No recuerdo el nombre de “mi” guardia civil, pero un “pipiolo” como yo era, junto con un profesional tan bregado como él, me hizo sentir siempre seguro en el servicio.

Hubo una época que circunstancias personales hizo que mi vida estuvo muy relacionada con la ciudad de Granada. Allí coincidí con Antonio, un guardia civil con el que tuve una relación muy estrecha. Estuve con él en la Casa Cuartel y escuché con su gracejo las múltiples anécdotas de servicios realizados. Gracias Antonio, siempre has estado en mi memoria.

Finalmente, Don Antonio, pues así quiero recordar y referirme a nuestro difunto y llorado presidente y fundador, me concedió el honor de ingresar como socio en el Círculo Ahumada – Amigos de la Guardia Civil y encargarme la responsabilidad de dirigir y mantener este periódico digital. Desearía que, si allá donde esté lee Benemérita al Día me juzgue digno de la misión que me encomendó.

Disculpadme esta larga introducción, es la justificación de lo que a continuación expongo.

Si bien me reconozco como alguien que siempre tuvo mucho respeto y mucha admiración por la Guardia Civil, debo reconocer que Benemérita al Día, la búsqueda de noticias y el contacto que tenemos con las Comandancias para la difusión de sus actividades ha acrecentado mi amor y admiración por la Guardia Civil.

Soy montañero y en mi juventud alpinista y escalador. Afortunadamente nunca he necesitado ser rescatado. Todos los que hemos practicado los deportes de montaña, sabemos que hay unos “ángeles verdes” que en un momento dado nos sacarán las “castañas del fuego” ante nuestros infortunios y/o a veces impudencias, arriesgado su propia vida en muchas ocasiones. Gracias en nombre de los que apreciamos vuestra labor y en nombre de los que no, pero que en un momento dado se pueden beneficiar de vuestra abnegada labor.

Gracias a los miembros de la Agrupación de Tráfico, para los que solemos respetar las normas sois motivo de tranquilidad y seguridad al volante. Solo sois motivo de preocupación para los que de forma dolosa las incumplen. Los demás cometemos a veces errores y aceptamos resignados ser sancionados.

Gracias a los que sirven en el SEPRONA. La vigilancia del medio ambiente de modo que lo hacéis es admirable. Algunos no entienden que las causas materiales-económicas nos son causa que justifican el deterioro del medio ambiente. Ahí estáis vosotros para hacerlo entender y hacer cumplir según las leyes.

Admirables son también los que sirven en la Compañía Fiscal y de Fronteras. Ellos son los que nos protegen del centrando, tráfico de drogas y de personas.

No quiero olvidarme de la UCO, la Unidad Central Operativa del GAR. Su labor como policía judicial no tiene precio. Ellos junto con sus compañeros son una de las policías mejores del mundo. No sería justo no recordar su esfuerzo y el precio pagado en vidas en su lucha contra la banda terrorista ETA.

No quisiera ser injusto por haberme olvidado de alguien: de la Agrupación de Reserva y Seguridad, del Servicio Aéreo, la Unidad Especial de Intervención. Servicios de Explosivos y Defensa NRBQ, Seguridad Ciudadana y Servicio Cinológico, todos ellos contribuyen abnegadamente a que como reza su himno: “… que llevas en tu bandera el lema de paz y honor…”, “… Por ti cultivan la tierra. La Patria goza de calma…”

Muchas gracias “Picoletos” sois lo más. Recibid por favor mi reconocimiento y gratitud: todos los que estáis en activo, los que ya os habéis jubilado después de años de abnegado servicio, los que ya no están con nosotros por causas naturales o porque dieron su vida en el desempeño de su misión, a los que en el Colegio de Guardias Jóvenes “Duque de Ahumada” de Valdemoro y en la Academia de Guardias y Suboficiales de la Guardia Civil se preparan para servir mejor a nuestra Patria. Gracias a todos.

Recibid el reconocimiento de esta Asociación y del que suscribe. La sociedad os necesita y es por eso que grito a todo pulmón: “Si no existiera la Guardia Civil habría que inventarla”. “VIVA HONRADA LA GUARDIA CIVIL”.

Albert Mesa Rey
Soldado Enfermero de 1ª (rvh)
Director de Benemérita al Día