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El guardia civil ahora condenado podrá seguir ejerciendo sus funciones al tratarse de un descuido fatal considerado por el tribunal como imprudencia con resultado de lesiones. La pena de prisión le será permutada por una multa, que todavía debe fijarse

El guardia civil fue acusado de un delito de imprudencia con resultado de lesiones por disparar de forma accidental e involuntaria en el abdomen a un compañero en el cuartel de Benicàssim.

El procesado, que se enfrentaba a una pena de dos años de cárcel, ha aceptado un acuerdo de conformidad con el Ministerio Fiscal y la acusación particular del caso, pactando una condena de tres meses de prisión y poder seguir ejerciendo su profesión con normalidad.

La pena de prisión impuesta al condenado será sustituida por una multa económica, cuya cuantía todavía no se ha determinado. Tampoco así la responsabilidad civil, que deberá afrontar el Estado, según fuentes judiciales.

La acusación particular pide una indemnización cercana a los 200.000 euros, pues, según sostiene el herido, dejó de ejercer como guardia civil a causa de las lesiones, que le impedían desempeñar sus funciones como agente. El efectivo que disparó sí continuó en el cuerpo, ascendió y fue trasladado a Valencia.

Benemérita al día - Periódico Digital
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