El cambio que va a ejecutar el Ministerio del Interior en la Guardia Civil para rebajar la nota de las mujeres que quieran ingresar en el Cuerpo respecto a los hombres y conseguir así que el 40% de la plantilla sea femenina ha provocado un tifón en el Instituto Armado a todos sus niveles, especialmente en las guardias.
En septiembre, el Gobierno lanzó el anuncio envolviéndolo en una discriminación positiva donde no detallaba cómo pretendía acabar con esa infrarrepresentación (sólo el 9% de la plantilla es mujer) y en el que todo eran bondades para asegurar la cobertura del polémico porcentaje.
Ahora, cuando la Dirección General de la Guardia Civil ha plasmado sus intenciones en un documento en el que especifica la ejecución, ha estallado una revuelta interna -y silenciosa por la disciplina militar del Cuerpo- sin precedentes porque el cambio no sólo afecta al acceso sino que se extiende a todas las escalas y a la promoción interna.
El principal conflicto de la modificación radica en que las mujeres necesitarán un 15% menos de nota para entrar en el Instituto Armado. Es decir, que si la nota son 100 puntos y los aprobados son todo hombres, los últimos de la lista con una menor puntuación quedarán fuera a favor de las mujeres que hayan superado la prueba hasta completar la cuota.
El borrador, al que ha tenido acceso EL MUNDO, se presentó la semana pasada y en él se modifica la Ley de Régimen de Personal. El Gobierno, según apuntan fuentes de la Guardia Civil, quiere aprobar el cambio por la vía de urgencia antes de que acabe el año.
Redacción