Redacción Francisco Hervás Maldonado, Coronel Médico (R)


 

Estamos viviendo unos tiempos difíciles. Al menos eso pensamos. Sin embargo, la realidad nos demuestra que las dificultades son una constante en nuestra historia como seres humanos.  Hay un hecho que se repite machaconamente en la historia: el poder de los psicópatas en el gobierno de las naciones. Esto ha sucedido siempre: Alejandro Magno, Nerón, muchos reyes bárbaros, los bereberes, en América los Incas y Aztecas, en Europa Hitler y Stalin, en la China Mao Tsé Tung, muchos líderes religiosos, especialmente islámicos y seguiríamos con muchos líderes mundiales antiguos y actuales. Es como si la humanidad luchase entre destruirse o prosperar.

¿Qué es un psicópata? ¿Cuáles son sus características personales y cómo influyen en la política, en el gobierno de los pueblos? Vamos a ello.

Un psicópata es una persona que posee un trastorno antisocial de la personalidad (DSM-V) o un trastorno disocial de la personalidad (CIE-11). Pero no puede decirse que sea un enfermo, aunque resulte muy difícil su tratamiento y no llegue a conseguirse profundamente su cambio. Su fundamento está en unas bases biológicas o genéticas, en las conexiones neuronales que involucran a la amígdala cerebral (responsable del procesamiento de emociones) y al lóbulo frontal (responsable del control de impulsos). También influyen factores educativos, ambientales y de desarrollo de la personalidad.

Muchas son las características de la personalidad de un psicópata, pero vienen a resumirse en dos: un egocentrismo brutal y un absoluto desinterés por el prójimo.

El psicópata es egocéntrico y narcisista. Nadie está a su altura según su opinión.

Carece de empatía siempre cognitiva y muchas veces también emocional.

Tiene una necesidad muy grande de poder y control de los demás.

Son una constante su manipulación de los hechos en su propio beneficio, así como su falta de sinceridad.

Es notable su pobreza emocional. Todo le importa un rábano excepto lo suyo.

Es de destacar su gran impulsividad. Por eso, cuando son drogadictos no hay forma de convencerles de que dejen de serlo.

Su vida es parasitaria. Viven de los demás de uno u otro modo. Por eso hay tantos políticos psicópatas.

Carecen de remordimiento. Jamás se arrepienten de sus actos, por erróneos o malvados que sean.

Suelen tener una gran promiscuidad sexual en muchos casos.

Su conducta suele ser antisocial y, por ello, delictiva.

Hay muchas formas de diagnosticar a un psicópata. Suele bastar con observar su conducta, pero el canadiense Robert Hare diseñó un test diagnóstico que, en su día, tuvo gran éxito, pero que ya apenas se utiliza. Hablar con la persona, con sus familiares y conocidos, con sus amigos y rivales, suele ser el método más eficaz para poder establecer un diagnóstico de psicopatía, pese a que a veces se confunde con el de sociopatía. La diferencia entre un sociópata y un psicópata se fundamenta en los antecedentes (infancia difícil, maltrato, desprecio… en el sociópata) y en su genética (trastornos de conductividad neuronal en los psicópatas). Por eso, es fundamental en ocasiones realizar un electroencefalograma y algunas veces una PCR de una parte del ADN neuronal para salir de dudas. Aunque haciendo una buena historia clínica, con estudio detallado de antecedentes personales de conducta desde la infancia es suficiente por lo general.

El tratamiento de un psicópata viene a fundamentarse en la terapia cognitiva conductual. Es decir: reeducarle, lo cual no es nada sencillo, requiere mucho tiempo y sus resultados no son excelentes, pues el psicópata disimula, pero en la profundidad de su espíritu no deja de ser un psicópata. Eso si, lo que no es muy recomendable para un psicópata es la terapia de grupo, porque su tendencia natural será la de manipular a los miembros del grupo.

¿Y por qué hay tanto psicópata en la política? Yo creo que por muchas razones. En primer lugar porque se sienten superiores a los demás y consideran “justo” enriquecerse con el dinero y el trabajo de los demás. Como además no les importa mentir, pues encuentran fácilmente un camino para satisfacer a su ego, dominando a los demás de la manera que sea, mintiendo y abusando de todos. Para ello se forman una corte de lacayos admiradores, a los que hartan de dinero con los impuestos del pueblo.

En los últimos siglos ha sido escandaloso: Stalin, un tremendo dictador al que nadie se atrevía a discutirle ni siquiera a entrar a su despacho. De hecho llevaba más de un día muerto en el despacho cuando por fin se atrevieron a pasar. Hitler se suicidó porque no era capaz de asumir su derrota. Mao Tsé Tung era un dictador en todos los órdenes, incluso con las mujeres, de las que se rodeaba para tener sexo casi  todos los días. Su muerte no fue violenta, pero su país cayó en el caos con la famosa banda de los cuatro. A Gadafi lo mataron, pero antes le dieron por el trasero en manada. Bettino Craxi tuvo que huir de Italia y exiliarse. Y suma y sigue. En España la cosa se empezó a deteriorar bruscamente con Zapatero, que no sabe de donde sacó las joyas del millón de euros. Luego vino un flojito del PP, Rajoy, y ya el remate con el confuso Sánchez, al que no es nada difícil diagnosticar y que nos costará unos 30 años recuperarnos, si es que Marruecos no nos compra en un saldo, con la ayuda de Trump. Como decía un médico que encontró a un paciente muerto en su cama y la mujer le preguntaba: “¿doctor, cómo está mi marido?” El médico, no atreviéndose a decir la verdad, le contestó: “la color no es buena”. Pues eso, la color de nuestra economía de España no es buena.

En fin, Dios y todos los santos nos cuiden, que el tema está muy chungo: gobernados por psicópatas y arruinados por una banda de políticos, pues esto ya no es un partido, sino una banda. Con otras bandas auxiliares: sindicatos, algunas ONG y demás entes fecasímiles de moral muy distraída.

Hasta se están corrompiendo algunos mandos de la Guardia Civil.

Pero seamos optimistas, porque entre psicópatas y bandoleros no van a conseguir matarnos ni arruinarnos. Nos defenderemos y mucho. Y como su conducta es delictiva, la cárcel les espera.

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (R)

Benemérita al día - Periódico Digital
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.